Todo poder disfraza su actuación, la camufla, la esconde, para intentar ganarse al ciudadano, para hacerle comulgar con ruedas de molino. Y lo primero que hace es revestirla de palabras confusas, de circunloquios y de eufemismos. Lo que sea con tal de no de decir la verdad: solo dicen la verdad cuando mienten. El Gobierno del PP llama reformas, que queda más fino (y ell@s son muy finos, que han ido a colegios de pago y son de familia bien), a lo que en realidad son hachazos y recortes bestiales. Al perdón a los grandes trincadores, la maldita amnistía fiscal para los defraudadores, lo describen como “ley de regularización”. Del garrotazo y tentetieso al empleado que conlleva la reforma laboral dicen que es una “flexibilización de las condiciones para evitar el despido”. De los tajos a la sanidad aseguran que son “copago progresivo a los medicamentos”. De la subida del IRPF sostienen que es un “recargo temporal a la solidaridad” y del aumento del IVA, negado mil veces y ahora aprobado, “subida de impuestos en términos hacendísticos”. Así saca las cosas adelante el poder, confundiendo al personal y envolviéndolo todo bajo mil artificios que, en el fondo, solo encubren miseria, egoísmo y drama.
Archivos Mensuales: abril 2012
Una sociedad dual
Los recortes brutales en educación, sanidad y servicios públicos decretados por la mayoría absolutísima del PP no están animados por un espíritu reformista. No son el cambio, son el cambiazo. No son reformas del modelo existente, sino pasos hacia otro paradigma: responden a una ideología concreta, neoconservadora y muy de derechas, que mina el ya de por sí escaso sentido de lo colectivo que tenemos en este país y consagra el individualismo más atroz. Es el refrendo, desde el poder, al “que cada cual se saque las castañas del fuego” tan enraizado en nuestro ADN, a que cada cual se busque la vida y que el que tenga pocos recursos quede sumido de por vida en el agujero. Ese es el modelo de sociedad que promueve la derecha española, con decisiones tan atroces como retirar la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles. Y si la única solución para salir de la crisis son estos tijeretazos tan feroces y el establecimiento de una sociedad dual en la que los ricos y poderosos van a ser todavía más ricos y poderosos, y los más desfavorecidos van a quedar todavía más hundidos en el fango sin una mano que desde lo público preserve los equilibrios y les eche un cable, a mí eso no me va. Que paren el tren, que me quiero bajar. Y si no lo paran, unámonos quienes pensamos distinto y hagámoslo parar y transitar por otras vías antes de que nos arrolle. Este domingo hay convocadas manifestaciones en varias ciudades de España contra los tijeretazos.
Ejemplo de dignidad
Un ejemplo de dignidad. Noticia en La Verdad, de Murcia, de hoy: «33.319 inmigrantes que residen en la Región de manera irregular se quedarán sin tarjeta sanitaria el día 1 de septiembre, lo que significa que no podrán seguir acudiendo a su médico, salvo que sean niños o mujeres embarazadas. Sin embargo, algunas consultas seguirán abiertas para ellos, porque cada vez hay más voces entre los profesionales que apuestan por la objeción de conciencia a la norma. La campaña, que ha irrumpido especialmente en las redes sociales, está recibiendo el apoyo de colectivos como ‘Nogracias’ (una plataforma que nació para defender la independencia de los médicos frente a la industria farmacéutica) o la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública (ADSP). Dejar fuera de la cobertura sanitaria regularizada a miles de inmigrantes (solo urgencias) es, para Abel Novoa, impulsor de ‘Nogracias’ en Murcia, “una medida demagógica” que se acerca a “discursos de extrema derecha” y que además no aportará ahorro real a las arcas públicas. “Si no se atiende bien a los pacientes crónicos, al final terminarán acudiendo a Urgencias con complicaciones graves, y supondrá un mayor gasto”, denuncia Novoa, que fue director de Calidad Asistencial de la Consejería.» El ejemplo está cundiendo en otros puntos de España.
Ciclogénesis explosiva
Los meteorológos hablan de que una ciclogénesis explosiva, un fenómeno de la naturaleza, azotará hoy el tercio norte de España, con viento con fachas, digo rachas, superiores a 100 kilómetros hora. Así que al loro los habitantes de esas zonas, amárrense bien los sombreros y otros atavíos. Aunque, para rachas de viento explosivas, los recortes últimos con el único objetivo del ajuste contable que contienen los Presupuestos del Estado vistos ayer en el Congreso. Qué barbaridad, que ciclogénesis explosiva la de Rajoy y su alegre muchachada del Consejo de Ministros. Porque es verdad que siempre están alegres los condenados y condenadas; ¿de qué se ríen tanto? ¿No sería mejor que aparecieran con gesto contrito, como la ministra italiana aquella, en lugar de aparecer con ese jeto tan divertido que muestran? Está claro que desde que aplaudieron la entrada de España en la guerra de Irak en el Congreso (¿recuerdan?) todo les divierte, todo es motivo de alharaca. Ahora, ¿qué les entretiene, pensar en la caja que harán sus coleguitas cuando privaticen todos los servicios públicos después de dejarlos exangües (pues tal es su objetivo neocon: el que quiera sanidad, que se la pague; el que quiera educación, que se la pague)? Ellos son los detonantes de la ciclogénesis explosiva que se abate sobre el Estado del Bienestar. Y esa ciclogénesis explosiva acabará traduciéndose en protestas ciudadanas.
PD.- Los voceros del PP siguieron ayer con la matraca de la justificación de la injustificada retirada de la tarjeta sanitaria a inmigrantes sin papeles. “La sanidad española, para los españoles”, vinieron a decir. “España, para los españoles”, es el mensaje de su irresponsable, intolerable y xenófoba postura de agitar el espantajo de la inmigración para justificar los recortes sanitarios.









