Jordi Évole, El Follonero, es uno de los grandes periodistas de este país. Se ha hecho un hueco imprescindible entre las procelosas aguas televisivas y su programa dominical de La Sexta es todo un escaparante de informaciones que no se ven en otros medios. El pasado domingo dedicó su espacio a hablar de la crisis con especialistas que la explicaron de manera comprensible para el común de los mortales y se fue hasta Grecia para entrevistar a los ciudadanos y ciudadanas que sufren el drama: un reportaje que yo no he visto en otras grandes cadenas, ni en otros grandes medios. Ojalá no llegue nunca aquí lo de Grecia, aunque compartamos génesis: una economía enladrillada, entidades bancarias que concedieron créditos a mansalva, una sociedad viviendo muy por enima de sus posibilidades… Uf, demasiados parecidos como para no echarse a temblar. Y pese a toda la tremebunda situación, el reportaje se cerró con esperanza: con una entrevista a Federico Mayor Zaragoza en la que el exdirector general de la Unesco abogó por otras políticas y por otra manera de salir de la crisis, que no sea el mero recortazo. Mayor Zaragoza evocó el ejemplo de la luchadora por los derechos civiles de Estados Unidos Rosa Parks para cambiar el mundo, pasito a pasito, y nos dijo que también nosotros podemos cambiar el rumbo del autobús de la historia. Un político que no abronca, que no culpa a los demás, que infunde esperanza: eso es lo que hace falta.
Archivo del Autor: antonio barba
Solo aciertan cuando rectifican
Oigan, hoy me siento generoso y sin ganas de criticar a mi bienamado Gobierno Pop. Será la astenia primaveral (¿o es anestesia primaveral?) o que tengo un corazón de natural generoso y poco rencoroso, pero este tonto martes (los martes son días de natural tontos, ¿no?) me veo con ganas hasta de reconocer dos decisiones tomadas por el Ejecutivo. La primera, la decisión hecha pública de poner fin a las absolutamente indignantes y repugnantes redadas indiscriminadas de inmigrantes a cargo de la Policía, de las que yo he visto unas cuantas en el Metro, en mi barrio, en muchas partes. Buena decisión. La segunda que me alegra es la de retomar las campañas de sensibilización contra la violencia de género, contra el machismo criminal que raro es el día que no se lleva por delante la vida de una mujer. Así que bravo por ambas cosas, que no todo va a ser criticar al por otra parte tan criticable Gobierno Pop. Claro que, al final, va a resultar que este Gobierno solo acierta cuando rectifica.
PD.- Ah, me olvidaba, que no todo va a ser pasteleo. Hoy tod@s a la huelga contra los recortazos en la enseñanza.
Des-orientación
«Doctora querida, tengo menos credibilidad que una acción de Bankia y menos palabra que un portavoz del gobierno del PP. Me hundo como las cotizaciones bursátiles y estoy más quemado que los puros que se fuma pausada y relajadamente Rajoy en La Moncloa mientras todo arde y se va al carajo a su alrededor. Mi cuerpo atufa y despide un olor a rata como las ratas financierobancarias que nos han llevado a una crisis que el común de los mortales no ha originado, pero que el común de los mortales sufre como una de las siete plagas de Egipto. Mi mente se desmantela al ritmo que se están desguazando servicios públicos, proyectos vitales y grupos de trabajo. Después de esta charleta, tengo, doctora, una mala noticia que darle: me quedan cuatro chavos en la cuenta corriente porque me acaban de finiquitar con la nueva reforma laboral, así que no sé cómo pagar sus, por otra parte, para mí inestimables servicios. No deje de atenderme, porque me quedaré sin brújula a la que encomendar mi norte, que ya no sé si estará en mi sur, en mi este o en mi oeste.»
Marea blanca
Sumid@s como estamos en estos tiempos tan negros y tan desoladores, nos olvidamos de que en este país también suceden historias blancas y alegres a pesar de los pesares y de la adversidad. Pronto hará diez años desde que en las costas de Galicia naufragara un petrolero, el malhadado Prestige, con 77.000 toneladas de mierda dentro, que el mar escupió hacia las playas del Noroeste causando una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia de España ante la impasibilidad del Gobierno de José María Aznar. Diez años también desde que, como respuesta a la catástrofe, en una reacción desconocida, miles de voluntarios de toda España y de otros puntos constituyeran una marea blanca para limpiar el chapapote, sin pedir nada a cambio. Es la historia que ahora narra la cineasta Isabel Coixet en el documental Marea Blanca. Hace diez años ya. Fue una experiencia inolvidable de solidaridad y de altruismo para tod@s los que participamos en ella, que pusimos nuestro granito de arena para ir retirando muchos más granitos de mierda.
Adoquines y adoquinazos
Las calles y las plazas, comenzando por la Puerta del Sol, se llenaron ayer de utopía y de gente que busca la playa debajo del asfalto de los adoquines. La derecha y su furioso coro mediático sueltan toda clase de fuegos contra el 15-M. Desautorizan al movimiento y lo abrasan ante la opinión pública con esa mala baba que caracteriza a la ultraderecha española agazapada, también, bajo los adoquines. Por supuesto que se puede discrepar con el 15-M, aun reconociendo la sensatez de muchas de sus propuestas, pero eso es una cosa y otra bien distinta son las malas artes que estos días han venido empleando los corifeos ultras que no paran de graznar. No hay que estar en todo de acuerdo con el 15-M, pero sí reconocer que han dotado de vigor a la vida pública como pocas veces antes había ocurrido en España. La grandeza de la democracia está en reconocer que podemos pensar distinto y aportar entre todos granitos de arena, que no feos adoquinazos, para intentar salir de esta crisis horrenda que están pagando quienes no la han causado y para construir una sociedad mejor y más soleada.













