Oigan, hoy me siento generoso y sin ganas de criticar a mi bienamado Gobierno Pop. Será la astenia primaveral (¿o es anestesia primaveral?) o que tengo un corazón de natural generoso y poco rencoroso, pero este tonto martes (los martes son días de natural tontos, ¿no?) me veo con ganas hasta de reconocer dos decisiones tomadas por el Ejecutivo. La primera, la decisión hecha pública de poner fin a las absolutamente indignantes y repugnantes redadas indiscriminadas de inmigrantes a cargo de la Policía, de las que yo he visto unas cuantas en el Metro, en mi barrio, en muchas partes. Buena decisión. La segunda que me alegra es la de retomar las campañas de sensibilización contra la violencia de género, contra el machismo criminal que raro es el día que no se lleva por delante la vida de una mujer. Así que bravo por ambas cosas, que no todo va a ser criticar al por otra parte tan criticable Gobierno Pop. Claro que, al final, va a resultar que este Gobierno solo acierta cuando rectifica.
«Doctora querida, tengo menos credibilidad que una acción de Bankia y menos palabra que un portavoz del gobierno del PP. Me hundo como las cotizaciones bursátiles y estoy más quemado que los puros que se fuma pausada y relajadamente Rajoy en La Moncloa mientras todo arde y se va al carajo a su alrededor. Mi cuerpo atufa y despide un olor a rata como las ratas financierobancarias que nos han llevado a una crisis que el común de los mortales no ha originado, pero que el común de los mortales sufre como una de las siete plagas de Egipto. Mi mente se desmantela al ritmo que se están desguazando servicios públicos, proyectos vitales y grupos de trabajo. Después de esta charleta, tengo,doctora, una mala noticia que darle: me quedan cuatro chavos en la cuenta corriente porque me acaban de finiquitar con la nueva reforma laboral, así que no sé cómo pagar sus, por otra parte, para mí inestimables servicios. No deje de atenderme, porque me quedaré sin brújula a la que encomendar mi norte, que ya no sé si estará en mi sur, en mi este o en mi oeste.»
Si llevamos tantos meses de recortes en pos de alcazar el inalcanzable objetivo del déficit, intensificados de manera brutal y despiadada bajo la férula conservadora, y todo sigue igual o incluso a peor como constatamos todos en nuestras vidas cotidianas, día tras día, ¿no será el momento de plantearse que el camino de la guadaña no funciona y que así no vamos a recuperar los nutrientes del crecimiento?Recorte tras recorte, tajo tras tajo, van a dejar hasta sin su rica cobertura de azúcar a las rosquillas de San Isidro: todas tontas, todos tontos. Qué amargura.
PD.- ¿Alguien sabe dónde para el jefe del Ejecutivo, que no da explicaciones de qué demonios está ocurriendo? Ya apenas recuerda uno su nombre. Rajoy, ¿no? ¿Se imaginan que el presidente Zapatero hubiera hecho lo mismo? Los rugidos de la caverna ultraderechista y de su atroz coro mediático nos habrían dejado sordos.
Las calles y las plazas, comenzando por la Puerta del Sol, se llenaron ayer de utopía y de gente que busca la playa debajo del asfalto de los adoquines. La derecha y su furioso coro mediático sueltan toda clase de fuegos contra el 15-M. Desautorizan al movimiento y lo abrasan ante la opinión pública con esa mala baba que caracteriza a la ultraderecha española agazapada, también, bajo los adoquines. Por supuesto que se puede discrepar con el 15-M, aun reconociendo la sensatez de muchas de sus propuestas, pero eso es una cosa y otra bien distinta son las malas artes que estos días han venido empleando los corifeos ultras que no paran de graznar. No hay que estar en todo de acuerdo con el 15-M, pero sí reconocer que han dotado de vigor a la vida pública como pocas veces antes había ocurrido en España. La grandeza de la democracia está en reconocer que podemos pensar distinto y aportar entre todos granitos de arena, que no feos adoquinazos, para intentar salir de esta crisis horrenda que están pagando quienes no la han causado y para construir una sociedad mejor y más soleada.
Las calles de España están repletas de gentes desnucadas. Durante años hemos estado levantando entre todos, con desigual reparto de responsabilidades, castillos en el aire en forma de hipotecas infladas, sobreprecios por pisos que no valían lo que pagamos por ellos y cuyo valor se ha desplomado de forma brutal. La llamada burbuja inmobiliaria. Ahora algunos parecen haber descubierto la ensoñación en la que hemos vivido, puesta de manifiesto con el escándalo de Bankia, y se llevan las manos a la cabeza. Hemos estado levantando castillos en el aire, castillos que parecían de naipes, pero que resultaron ser de hormigón y mazacote. Y los cascotes resultantes del desastre nos han pegado ahora en toda la cabeza. La diferencia es que algunos estaremos de por vida atados a hipotecas miserables, por no escribir hipotecas de mierda, y que otros (vulgo Rodrigo Rato) salen por la puerta de atrás con indemnizaciones millonarias (tiene tela: 1,2 millones de euros en el caso del ilustre prócer). Así van las cosas en este país, y no hay cascos suficientes para tod@s.
Estos furiosos neoconservadores españoles que gobiernan lo público a su pesar, porque no creen en ello, que desprecian los servicios comunes, tiran ahora de iniciativas nacionalizadoras para que Bankia no caiga. ¿Pero lo público no les estorbaba siempre? Pues parece que no: con la misma mano que arrebañan diez mil millones de euros de la sanidad y la educación públicas, se aprestan a soltar una gallina pública igual de multimillonaria para que la exentidad del excolega Rodrigo Rato no se vaya por el sumidero de la crisis. El mismo celo público podrían emplear para ayudar, por ejemplo, a las centenares de miles de personas sometidas a hipotecas leoninas dadas por las entidades bancarias, con simpatía sin límite, a lo largo de todos estos años de burbuja inmobiliaria. O para que los inmigrantes sin papeles no se queden sin cobertura sanitaria. O para tanta gente que lo está pasando tan mal y que lo va a pasar peor con el apego a la motosierra de este Gobierno.
El Gobierno conservador y de derechas que rige nuestros destinos ha vuelto a dejar claras sus prioridades, como revelan las principales partidas del denominado Plan de Publicidad y Comunicación Institucional 2012, aprobadas en el Consejo de Ministros de este viernes. Los viernes se están convirtiendo en días de grandes sobresaltos, y aunque en la reunión de los ministr@s de ayer no hubo bombazos como los de los precedentes consejos, sí que se deslizó una cuestión muy significativa respecto a las prioridades y a las maneras de ver el mundo que tienen en mente nuestros gobernantes. Así que ¡ni un viernes sin sorpresitas! y dos cuestiones muy significativas del mencionado plan gubernamental:
Destina cuatro millones de euros a hacer propaganda para vender la infumable reforma laboral del abaratamiento del despido.
Reduce a la mitad el dinero destinado a las campañas de sensibilización contra la violencia de género, de 3 millones de euros en 2011 a 1,5 millones de euros en 2012.
Quedan claras las prioridades de Rajoy. La lucha y la prevención del maldito machismo criminal, para lo cual es clave contar con campañas de sensibilización potentes, no le importan lo más mínimo. Un nuevo retroceso en las políticas de igualdad del Gobierno. Lo que molesta, se esconde debajo de la alfombra. Gracias, presidente.
Este cuaderno o bloc de notas, llamado "El Monstruo de la Faktuna", pertenece a Antonio Barba Gómez. Comencé a escribirlo en diciembre de 2009. Soy periodista. Nací un febrero de 1969. Vivo y trabajo en Madrid. Disfruto juntando letras, generalmente con poca fortuna. Pinchando sobre la ilustración de arriba puedes descubrir el porqué de su nombre.
RT @mmarfull: Propongo que la representante de Albania defienda los presupuestos de Educación en el Congreso y Wert represente a Albania ... 3 days ago
RT @Pedro_Zerolo: La educación no es un gasto, es inversión: masiva Manifestación en #Madrid contra lo recortes del PP // @psmadrid // h ... 3 days ago
RT @CarmenMonton: El absolutismo del PP: 3000 enmiendas, en todas las votaciones el PP vota en contra. #PGE3 days ago