Un gran estruendo (“fuerte tormenta con aparato eléctrico”, que describiría un clásico) dio paso a una incesante lluvia que golpeteaba con fuerza contra la ventana de mi cuarto, y su sonido me ayudó a que conciliara el sueño en la medianoche del domingo. Mientras, a miles de kilómetros de distancia, otro fuerte estallido seguido del tableteo de los fusiles ametralladores acabó con la vida de Osama Bin Laden, que se precipitó en el infierno del que nunca debió haber salido y cuya vesania originó, entre otras muchas barbaridades, los atentados del 11-M en Madrid. Fue el mismo día en el que otro sujeto, Juan Pablo II, ascendía al cielo como beato, a pesar de que muchos de sus detractores recordaron que no hizo nada para acabar con infiernos como el de la pederastia en la Iglesia. Y a todo esto, usted y yo durmiendos tan plácidos y tan inocentes, en el mismo día en el que tanto trajín hubo en el cielo y en el infierno. Dios, qué raro es todo.
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Locos cariocos del mundo, ¡rehuíos!
El verano promete acabar con un intenso repunte en las temperaturas mundiales, que está ya ablandando las mentes. El sudor empaña la vista y nubla el entendimiento. Y todo originado por la hoguera que un tal Terry Jones, pastor protestante para más señas, se ha propuesto encender este sábado en Florida para quemar coranes en el aniversario de los execrables atentados del 11-S. Veamos: el tal Jones es sin duda un tipo que entra en la amplia categoría humana de los Locos Cariocos (LC), tan abundante a lo largo de estos siglos de existencia humana sobre la faz de la Tierra. Antes a estos tipos se les consideraba poco menos que los tontos del pueblo (TP), a los que nadie hacía caso. Ahora a personas como Terry Jones se les abren todos los escaparates digitales, los medios globales agigantan sus peligrosos desvaríos y generan a su vez unas peligrosas reacciones de otros LC que no son ninguna broma y prometen darnos más de un disgusto, en forma de posibles atentados terroristas para responder a la hoguera de un chalado. Cuando terminaba de redactar estas líneas, llegaba vía BBC la noticia de que el tal Jones desistía de prender su hoguera, pero al levantarme con la radio esta mañana el tipo dice que lo está reconsiderando. Ocurra lo que ocurra, los ultraderechistas del norteamericano Tea Party y la Cadena Fox tienen un nuevo héroe; los islamistas radicales tienen un nuevo demonio que agitar; enhorabuena a todos. ¡Locos cariocos del mundo, rehuíos! Y dejadnos en paz a los demás, que bastante tenemos ya con los sudores cotidianos.
Seis años
Múltiples actos honran hoy en Atocha, El Pozo, Santa Eugenia y varias instituciones oficiales la memoria de las víctimas de los terribles atentados del 11-M en Madrid. Se cumplen seis años ya de aquella execrable masacre, obra del terrorismo islamista fanático y enloquecido, que segó la vida de 192 personas. Esta gran, extraordinaria, metrópoli aún sangra por la herida cuando regresan aquellos recuerdos. El mejor homenaje a las víctimas es la unidad de tod@s para que barbaries semejantes no vuelvan a repetirse jamás, y el recuerdo perenne a todas y cada una de ellas. Fueron jornadas terribles, sí. Pero tras la sangrienta barbarie vinieron también, inmediatamente, como un resorte, la solidaridad ciudadana, el compromiso, las ganas de salir adelante de esta ciudad; las únicas cosas positivas con las que se puede quedar uno cuando evoca aquella carnicería. Porque también vinieron otras cuestiones para olvidar, como la mentira.
Desinformación veraz
«Buenas tardes, agente. Aquí Cleofás Cista, listo para denunciar. Le cuento, y perdone que le moleste, que le veo con mucho lío, pero es que esto es muy importante. Vaya llamando a sus superiores y al comisario, porque aquí hay tomate; hágame el favor de llamar incluso al ministro; pare, al ministro mejor no. Voy al grano, no se ponga nervioso. Estuve viendo la otra noche un bien documentado reportaje en la TDT -qué programas tan veraces, oiga, ya era hora de que se hicieran en esta España presa del caos, la destrucción, el dolor, abocada a la desaparición y en manos del anticristo-. Viendo ese reportaje la otra noche, ya le digo, volví a convencerme de que detrás de los atentados del 11-M en Madrid están elpsoeetamarruecoszapaterorubalcabablancoacidobóricoextrañassustanciasexplosivasetc. Pues bien, mosqueado como estoy, hete aquí que a la mañana siguiente me encontré a mi vecina del quinto comprando en la farmacia unos extraños productos llamados apiretal y betadine. Yo creo que es terrorista; además tiene dos críos pequeños, y juraría yo por dios que -para más inri- sin bautizar, una prueba inequívoca de su naturaleza maligna y sediciosa. Apiretal y betadine, eso es lo que creí oírle. Seguro que son sustancias empleadas para hacer explosivos y que algo tiene que ver con el 11-M. ¿Pueden detenerla, o llamo mejor a alguna cadena de esas de la TDT y se lo cuento?»










