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Citas

BLITZ, David Trueba

(…) el sentimentalismo es egoísta, es un nacionalismo del yo, que siempre se hace más víctima, más perjudicado, más importante que cualquiera.

HOMBRES SIN MUJERES, Haruki Murakami

La honda sensación de pérdida tras haberse encontrado con la mujer amada, haberse unido a su cuerpo y haberle dicho adiós. Si lo piensa, ese sentimiento no ha cambiado en miles de años, ¿no cree?

LOS AMIGOS, Kazumi Yumoto

Quizá sea divertido ser viejo, porque cuanto más viejo eres, más recuerdos tienes. Y aunque el propietario de esos recuerdos se muera, los recuerdos permanecen, flotan en el aire, se disuelven en la lluvia y penetran en la tierra. Y a lo mejor entran después en el corazón de alguien que pasa por allí.

CONTRA EL FANATISMO, Amos Oz

Solo el que ama puede convertirse en traidor.

Tal vez el peor aspecto de la globalización sea la infantilización del género humano. El jardín de infancia global, lleno de juguetes y de cachivaches, de caramelos y piruletas.

(…) ningún hombre ni ninguna mujer es una isla, pero que cada uno de nosotros es una península, con una mitad unida a tierra firme y la otra mirando al océano (…) Pienso que nos deberían dejar de ser penínsulas.

MIGUEL DE CERVANTES, Don Quijote de La Mancha

(…) yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean; y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes.

¿Quién puede ser sino algún maligno encantador de los muchos envidiosos que me persiguen? Esa raza maldita, nacida en el mundo para ocurecer y aniquilar las hazañas de los buenos, y para dar luz y levantar los fechos de los malos. Perseguídome han encantadores, encantadores me persiguen y encantadores me perseguirán hasta dar conmigo y con mis altas caballerías en el profundo abismo del olvido (…)

Pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo excusado (…)

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

(…) cada uno es artífice de su ventura.

No se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía.

JORGE ZEPEDA PATTERSON, Milena o el fémur más bello del mundo

Súbitamente sintió que la vida le buscaba rendijas para colarse.

JANE AUSTEN, Lady Susan

Los sentimientos de la gente son incomprensibles.

LEILA GUERRIERO, Una historia sencilla

(…) tenía claro que la historia de Rodolfo era la historia de un hombre en el que se había agitado el más peligroso de los sentimientos: la esperanza.

ALBERTO MÉNDEZ, Los girasoles ciegos

Todo era real, pero nada verdadero

MAX AUB, La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco

En una cosa estaban de acuerdo: en hablar solo del pasado, con un acento duro, hiriente, que trastornaba.

BRUNO SCHULZ, Las tiendas de color canela

El Demiurgo, decía mi padre, “no ha logrado el monopolio de la creación; la creación es el privilegio de todos los espíritus (…)”

JESÚS CARRASCO, Intemperie

En realidad, no había preparado su marcha. Simplemente, un día, una gota derramó un caldero.

HARUKI MURAKAMI, Los años de peregrinación del chico sin color

Es curioso, ¿no? Incluso la persona más tranquila y coherente puede pasar por un gran momento de ruptura. Un periodo de locura, por así decirlo. Seguramente, todos necesitamos estos puntos de inflexión.

Tal vez mi destino era estar solo. La gente se acerca a mí y al poco tiempo se marcha. Parecía que buscaran algo dentro de él e, incapaces de encontrarlo, o desencantados con lo que veían, se dieran por vencidos y desilusionados, incluso enfadados, fueran alejándose hasta que, un buen día, se esfumaban.

En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen solo mediante la armonía. Se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador; no existe perdón porque se derrama sangre; no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Esos son los cimientos de la verdadera armonía.

HIROMI KAWAKAMI, El cielo es azul, la tierra blanca

Salí a la calle. Quería comprobar que no estaba sola en el mundo y que no era la única que se sentía angustiada. Pero era imposible saber cómo se sentía la gente que pasaba por la calle. Cuanto más lo intentaba, más difícil me parecía.

Cuando tienes un gran amor, debes cuidarlo como si fuera una planta. Debes abonarlo y protegerlo de la nieve. Es muy importante tratarlo con esmero. Si el amor es pequeño, deja que se marchite hasta que muera.

MARIO BENEDETTI, La tregua

Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.

JULIO LLAMAZARES, Las lágrimas de San Lorenzo

¿Ves todas estas estrellas? (…) Llevan ahí millones de años; millones de millones, según dicen los astrónomos. Parece que no van a desaparecer jamás y, de repente, dan un salto en el vacío y se borran para siempre como si nunca hubiesen estado ahí… Pues lo mismo pasa con las personas. Parece que van a durar siempre, que nunca te abandonarán del todo y, cuando te das cuenta, han desaparecido del mundo sin ni siquiera dejar un rastro de luz como las estrellas; todo lo más una leve huella en la memoria de quienes las amaron que desaparecerá con éstos, porque también ellos desaparecerán un día.

JEFFREY EUGENIDES, La trama nupcial

¿Y si la verdad era sencilla, de forma que todo el mundo era capaz de captarla, y no de una complejidad que exigiría todo un doctorado?

NATALIA GINZBURG, Las pequeñas virtudes

Por lo respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y de saber. Sin embargo, casi siempre hacemos lo contrario.

ROSA MONTERO, La ridícula idea de no volver a verte

(…) la vida es tan tenaz, tan bella, tan poderosa, que incluso desde los primeros momentos de la pena permite gozar de instantes de alegría: el deleite de una tarde hermosa, una risa, una música, la complicidad con un amigo. Se abre paso la vida con la misma terquedad con la que una plantita minúscula es capaz de rajar el suelo de hormigón para sacar la cabeza. Pero, al mismo tiempo, la pena sigue su curso. Y eso es lo que nuestra sociedad no maneja bien: enseguida escondemos o prohibimos tácitamente el sufrimiento.

Creo que nuestra percepción lineal del tiempo lo empeora todo. Einstein dijo ya hace mucho que el tiempo y el espacio eran curvos, pero nosotros seguimos viviendo los minutos como una secuencia (y una consecuencia) inexorable.

INGMAR BERGMAN

Tu escondite no es hermético. La vida se cuela por todas partes. Estás obligada a reaccionar.

GAO XINGJIAN, El libro de un hombre solo

La búsqueda del sentido de la vida ha sido tu sufrimiento, con tu compañero de infancia ya hablabas de eso. Sin embargo, por aquel entonces no habías vivido casi nada, mientras que ahora ya has probado todos los sabores -agrio, dulce, amargo, picante- de la vida. Es inútil, no sirve de nada buscar ese sentido, resulta ridículo; mejor aprovechar la vida y, al mismo tiempo, observarla.

CARSON McCULLERS, La balada del café triste

En primer lugar, el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en el corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. Permítasenos añadir que este amante del que estamos hablando no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda; puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra.

ALVARO MUTIS, La nieve del almirante

Una caravana no simboliza ni representa cosa alguna. Nuestro error consiste en pensar que va hacia alguna parte o viene de otra. La caravana agota su signficado en su mismo desplazamiento. Lo saben las bestias que la componen, lo ignoran los caravaneros. Siempre será así.

 

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