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Archivo del Autor: Antonio Barba

Acerca de Antonio Barba

Me llamo Antonio Barba Gómez. Vivo en Madrid (España). Nací en 1969.

Drake, lluvias y sol

Nick Drake

Nick Drake

A Nick Drake a mí me lo descubrió Ramoncín en aquel legendario Muerte en Putney Bridge de 1981. “Si muere Drake, se estremece la ciudad”, cantaba el rockero español haciendo referencia a la tempranísima desaparición (1974) de un cantautor folk británico que solo tuvo tiempo para crear tres discos que pasaron casi que inadvertidos en aquellos años de ebullición creadora y no alcanzaron éxito comercial. (¡Muchas gracias por el descubrimiento, Ramón, que ya sabemos que en este país los agradecimientos no se llevan!) Solo el paso de los años y la recuperación de un tema suyo (Pink Moon) para el anuncio de una marca de coches, ya en el 2000, le sacaron de su anonimato y le situaron en el lugar de la historia de la música que le corresponde. Inserto el anuncio debajo de estas líneas, porque seguro que a más de uno le suena y, de paso, tal vez se anime para descubrir el resto de temas de Nick Drake, que se fue a los 26 años. Drake cantaba con delicadeza letras de mucha sensibilidad sobre el mundo que le rodeaba. Temas melancólicos que estos días de primavera otoñal suenan más melancólicos todavía. Un bello trasfondo de tristeza y compasión para estas jornadas de lluvias y sol antes del verano que no acaba de llegar.

 
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Publicado por en 8 junio 2018 en Ocio, cultura y redes

 

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Objetivo: cuidar

La resistencia íntima, obra de Josep Maria Esquirol

La resistencia íntima

No se trata de poseer, sino de amparar“, reflexiona el filósofo Josep Maria Esquirol en su bello ensayo La resistencia íntima (Acantilado, 2015). Cuidar, proteger, mimar la vida que nace casi que por casualidad, por pura chiripa en este mundo que es fruto de cruces alocados, carambolas y casualidades. “Me gusta cuidar“, le escuché una vez a una persona a la que gustaba desvivirse por los demás sin resultar empalagosa, atenta sin ser entrometida, paciente con personas que con frecuencia no tienen paciencia. Cuidar de las cosas que uno ama, sabiendo que, en efecto, cuando amas a alguien no se trata de poseerlo, de sujetarlo con cadenas, sino de ampararlo para que crezca libre, seguro y feliz. Es misión que requiere de tiempo, esfuerzo y delicadeza. Es una tarea que nunca finaliza y que exige dedicación y entrega. ¡Ay del que tiene un reino pero no lo cuida y solo lo somete por el imperio del terror y la ciega posesión! Así cualquier prado verde y cualquier hermosa fronda serán pasto de la tierra yerma. Y el tirano caerá en el olvido de lo que poseyó pero perdió por no procurar ese amparo que abría estas líneas.

 
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Publicado por en 4 junio 2018 en Confidencias, Ocio, cultura y redes

 

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Pies pequeños

Haruki Murakami

Haruki Murakami

Pies pequeños medía un metro noventa o así. Era desgarbado y flaco. El cuerpo le empezó a crecer a lo loco cuando adolescente, cuando pies, brazos y extremidades comienzan una loca competición espoleada por las hormonas, y aquello no paró. Pies pequeños recuerda la locura de aquellos años, con su cuerpo convertido en una olla en permanente ebullición. Pensó que con el paso del tiempo lograría gobernar aquel su nuevo ser desmadejado, como son un poco todos los adolescentes cuando crecen, que se descontrolan y no consiguen del todo hacerse a la idea de su nuevo envoltorio. Todo le creció a pies pequeños, menos los pies que le sustentaban, y de ahí su mote. Esta mañana se ha arreglado rápido para ir al trabajo, pero se ha trastabillado con sus pequeños pies, incapaces de guiar adecuadamente su mole, cuando bajaba por las escaleras y se ha metido una buena toña en toda la nariz. Como ha podido se ha recompuesto, se ha puesto un vendaje en la tocha, ha agarrado el 1Q84 de Murakami, que se está leyendo, y se ha apresurado para no llegar más tarde de lo habitual al curro. Pies pequeños no se cansa de explicar que su problema arranca de la adolescencia, de la edad del dolor, cuando el crecimiento no le afectó por igual. Si sus pies hubieran crecido a la misma velocidad e intensidad que el resto de su ser, posiblemente se sentiría más con los pies en la tierra. Pero como no es así, pies pequeños está todo el día con su mente en las nubes. 

 
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Publicado por en 7 mayo 2018 en Historias reales

 

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