Lo raro es que no dé alaridos

Llevaba días sin escribir este blog. Han pasado muchísimas cosas desde la anterior entrada. Vinieron los Reyes Magos, pasaron las fiestas, empezaron las rebajas, se empinó la cuesta de enero, reapareció Rajoy, ocurrió la desvergüenza del caso Bárcenas. Oigan, qué escandalazo lo de Bárcenas: sobresueldos en B, dinero negro a espuertas… Tremendo. En suma, desde principios de enero ha seguido el ritmo de los días con sus esperanzas, sus desesperanzas y su pereza. Pero aquí seguimos. Con todo este panorama, y a pesar de los pesares, el sol sigue saliendo, y lo raro es que cada mañana, cuando asoma el astro rey por el este, no lo haga dando alaridos, o bostezando, o tapándose los ojos y los oídos, porque el panorama de aquí abajo sigue estando muy malito.

Idioma estrangero

Diccionario que portaba la chavala
Diccionario que portaba la pava

Fueron dos episodios distintos, ocurridos en el mismo día, ayer, este viernes, que reflejan la situación del país. Por la mañana, en el metro, una chavala de unos 25 años coincidió conmigo en el andén, sentada en el banco. Había huelga de trabajadores, otro de tantos paros en estos tiempos de recortes para los empleados, y la espera de los convoyes era más prolongada. Yo hojeaba, y ojeaba, el periódico, con y sin hache. De refilón miré para el libro que ella repasaba: un manual de alemán, para el que estaba consultando un diccionario de bolsillo. «La chica, tal vez, esté pensando en irse a Merkelandia, a conseguir uno de los minijobs germanos», pensé. La chica-tal-vez-próxima-emigrante hacía apuntes en español de los márgenes del libro con el significado de palabras teutonas que no conocía. En un apunte que le atisbé, escribió «idioma estrangero», así con ese y con ge, y me llamó la atención la errata (luego verán que no es para tanto). El tren llegó, nos levantamos y entramos en distintos vagones, cada uno rumbo a su destino inmediato. El mismo día, viernes, volviendo a mi casa por la tardenoche, en el Metro otra vez, me entró una alerta al móvil: Rato, fichado como asesor de Telefónica, la exempresa pública privatizada por el PP que siempre hace favores a los coleguitas de pupitre. El gestor inmaculado que ha metido a Bankia en un agujero descomunal por el que está imputado (un agujero negro que ha agravado de manera clara, oscura habría que escribir, la crítica situación financiera de nuestro país), premiado de esta forma. Qué sinvergonzonería, pensé. Con la cantidad de ciudadadanos que lo están pasando tan mal en esta crisis, y hay sujetos que siempre salen de rositas: los de siempre, claro, los que cortan el bacalao y sus adláteres. Esto que relato sucedió ayer, pero mañana seguirá todo poco más o menos. Hoy ya es sábado. La chavala del viernes por la mañana continuará estudiando alemán, aunque escriba extranjero con ese y con ge. Quizá la chica cometa esa errata y lo escriba así adrede, porque se sienta muy estraña, con ese, en este país que cierra el futuro a tanta gente y que solo abre el porbenir, con be de burro, a poderosos que sí que han cometido gravísimos errores gramaticales de sujeto, verbo y predicado.

Llevárselo muerto

El PP quiere que algunos hagan caja con la sanidad de tod@s
El PP quiere que algunos hagan caja con la sanidad

«Estimado señor agente de esta comisaría del sur de Madrid. Felices fiestas antes de nada, para usted y todo el personal en general, a pesar de que haya tanta gente empeñada en que se nos agüen. Vengo a interponer una denuncia, por lo siguiente, que paso a relatarle:

– Ayer, mientras comía en una céntrica taberna castiza de nuestro Madrid, no muy lejos de esta comisaría, escuché una conversación de unos tipos trajeados que estaban sentados en la mesa de al lado. No parecían peligrosos sindicalistas ni nada semejante. Comentaban lo siguiente y parecían tener bastante conocimiento de causa: «Estos [deduje a posteriori que se referían al PP y a la cuadrilla que gobierna la Comunidad] quieren dejarlo todo limpito [deduje luego que se referían a los procedimientos oscuros para allanar y justificar la privatización de servicios sanitarios que practican los del corchete anterior] para que luego alguien se lo lleve muerto [o sea, que se haga caja a saco donde antes había un servicio público]«.

– Ítem más en esta denuncia: esta mañana, al ir a mirar mi cartera, he visto que la antigua tarjeta de asistencia médica que tengo de la Comunidad de Madrid, do resido, se ha transformado en una tarjeta de débito e incluso de crédito. Así, sin más ni más. Al principio pensé que habría habido algún efecto de contagio por ósmosis entre estos entes llamados tarjetas, que desde hace tiempo tienen la misma forma. Pero en segunda instancia comprendí lo que había ocurrido: como la forma se hace al ser, la tarjeta se ha hecho a la nueva realidad que representa desde que, ayer, el PP de Madrid votara en la Asamblea a favor de la ley que permite la gestión privada de hospitales y centros de salud. Lo que antes era un derecho, querido agente, se va a transformar en una mercancía. Lo que antes era un servicio público prestado desde la óptica del Estado del Bienestar, se va a convertir en un negocio al servicio del lucro privado. Ahora entiendo que mi tarjeta de salud porte ahora unos dígitos raros y una banda magnética. Ya no somos portadores de derechos: ahora somos cosas que se ponen malas y que ya veremos cuándo y cómo se atienden.

Señor agente, pongo estas cuestiones en su conocimiento para que detengan a los promotores de esta calamidad. Hagan algo antes de que a usted también lo privaticen. Agradecido.»