Los otros Goya

De cabeza
De cabeza

«Estimada doctora. Con todos los casos que usted ve, tiene material de sobra para escribir varias películas seguras ganadoras de los otros Goya. Es más, las vidas que pasan día tras día por este diván le dan para elegir entre varios candidatos o candidatas a la mejor Direccion, Guión Original, Música Original, Interpretación Masculina Protagonista, Interpretación Masculina de Reparto, Actor Revelación, Dirección de Producción, Diseño de Vestuario, Película de Animación, Cortometraje de Ficción Español, Cortometraje Documental Español, Dirección Novel, Guión Adaptado, Canción Original, Interpretación Femenina Protagonista, Interpretación Femenina de Reparto, Actriz Revelación, Dirección Fotografía, Dirección Artística, Maquillaje y/o Peluquería, Efectos Especiales, Película Documental, Película Europea, Cortometraje Animación Español y Goya de Honor. Sólo hace falta, doctora, que usted se ponga a redactar los guiones. En mi caso creo, modestamente, que podría llevarme el Goya a la mejor película en cómic, porque siempre me he considerado un poco dibujo animado.»

Ánima del purgatorio

Ánima del purgatorio
Purgatorio

«Querida doctora: en este lío enredoso y confuso que es la vida padezco de constantes ardores que no hacen sino marearme más. De arriba y de abajo, de abajo y de arriba. Algo de religión recuerdo, y se me nota en cómo lo aplico a mi callada existencia. A la altura del estómago siento que tengo algo de infierno, sobre todo en función de lo que coma: las legumbres me van bastante mal y me hacen crepitar. No sé si en mi cuerpo ha lugar para un cielo, porque no lo encuentro por más que lo busco. Leí con atención las últimas declaraciones del Papa, en las que sostiene que el purgatorio no es un lugar del espacio en las entrañas de la Tierra: «El purgatorio no es un fuego exterior, sino interno. Es el fuego que purifica las almas en el camino de la plena unión con Dios»; «un fuego interior que purifica el alma del pecado». Algo de eso me pasa: que pecados tengo muchos, y espero tener alguno más, aunque sean todos más bien veniales; soy de natural inocente y mi mente no suele maquinar muchos males. Doctora, quería consultarle por esas combustiones y pulsiones ardientes que siento bajo mi piel: ¿me manda usted algún medicamento, me pego una ducha, dejo que me consuman las llamas o espero por una próxima encíclica del romano pontífice que me acabe de hundir en el tormento de la duda?»

… ¿y el Ibertren?

Rey Baltasar
Rey Baltasar

«Querida doctora. Le escribo en este bloc, porque al ser festivo (Epifanía para más inri) no podré desplazarme a su clínica, pero seguro que acabará leyéndome. Me he levantado esta mañana tras una agitada noche de nervios y tensión motivada por la visita de los Reyes Magos, a quienes vi ayer en la cabalgata de Madrid. Sé que enfrente de mí, en este preciso y precioso instante, en el salón de mi casa, hay diversos paquetes envueltos con regalos. Pero tengo alguna certeza: hay varias cajas, pero por la pinta ninguna es para mí, sino para algún niñ@ que mora en esta casa; así que los Reyes no me han traído el Ibertren que les vengo pidiendo desde que era pequeño. Lo han vuelto a hacer. Vale, ahora soy mayor y si quiero un tren me puedo comprar un billete para el AVE o irme a verlos al Museo del Ferrocarril, pero, ¿me traerán alguna vez el Ibertren? Bueno, me consolaré pensando en lo que me dirá usted la próxima vez que pase consulta: que la ilusión es el motor que hace avanzar nuestras vidas, y que perderla es lo que nos hace pararnos. Le dejo, que voy a hincarle el diente al roscón (espero, al menos, que no me toque también pagarlo).»