Crisis de codicia

Codicia
Codicia

«Aquí en España, doctora, se ha concentrado una gigantesca crisis de codicia, que llegó a sus límites alimentada por el proverbial apego de cada cual a lo suyo y a la ausencia de sentimiento colectivo, al egoísmo del españolito y al ande-yo-caliente-ríase-la-gente. Los bancos lo pusieron todo perdidito de créditos tirados por los suelos, pero, ¡ay!, ya no nos queremos acordar de aquellos años en los que todos deseábamos que los pisos valieran más, y más, y más… Venga, doctora, que nos creímos todos millonarios de golpe y mi piso de mierda llegó a costar lo mismo que un adosado en las afueras de París. ¿No nos dimos cuenta de que aquello era una falacia que tenía que reventar o, más bien, no nos quisimos dar cuenta? Políticos y bancos tuvieron una enorme parte de responsabilidad, sin duda, unos por permitir la burbuja y no velar por el bien común y otros por llenarla de aire caliente, pero, ¿y el comportamiento de cada cual? ¿Para qué vale que el precio de su piso en aquel entonces creciera sin parar, si resulta que sus hijos no se podían emancipar? Las consecuencias de aquella locura colectiva de codicia las vamos a pagar durante generaciones: el país se endeudó hasta extremos, y ahora eso es el pretexto perfecto para recortar y recortar servicios públicos. Mi codicia, y la tuya, y la de aquel, y la de aquella, nos ha traído la ruina a tod@s. Gracias a tod@s por esta nada tan absoluta.»

Vida social

Eurocopa
Eurocopa

«Doctora, me encuentro como Mariano. Desorientado, digo. El pobre no quiere comparecer ni a rastras en el Congreso para explicar la cosa del norescate a España según él, pues se ve que no tiene ni idea y está sobrepasado por las circunstancias, el pobre. Así que al pobre no le queda otra que refugiarse en las retransmisiones del Eurogrupo, digo no, perdón, que esas son a puerta cerrada y casi que mejor no saber los entresijos, porque igual se le pone a uno mal cuerpo y ganas de vomitar; las retransmisiones de la Eurocopa quería decir. Pero el problema es que a mí el futbol me la trae al pairo y de lo del rescate no rescate algo entiendo pero casi que prefiero no entender porque no hay dios que lo entienda, y si entiendes demasiado dan ganas de abrir la espita del gas. Total, que así, ¿cómo va a tener uno vida social y temas de conversación, doctora? ¿Y si, a pesar de todo, me intento hacer coleguita de Mariano y nos hacemos compañía el uno al otro?»

Muertos muy vivos

Guadaña
Guadaña

«Doctora querida, este es un mundo lleno de vivos que se lo están llevando muerto por la patilla. Un ejemplo: los financieros a los que se les hacen inyecciones de crédito (la venidera de Bankia: 23.000 millones de euros, más del doble del viaje que le pegó el Gobierno del PP de Mariano Rajoy a la sanidad y a la educación). Vivos que se lo llevan o han llevado muerto, y a los que hay que seguir haciéndoles transfusiones de sangre para que no desfallezcan, a costa del desfallecimiento de todos los demás mortales, que de por sí estamos muertos a fuer de no haber sido nunca tan listos. Y resulta que tampoco hay mucho que hacer según dicen los entendidos, pues si no se les insufla sangre nueva y fresca, todo el país será un camposanto. Menudo dilema el de la piel de toro, un toro ahora en los huesos y puro pellejo después de haberse comido, merendado y cenado las vacas gordas. No sé si me se entiende, doctora. ¿Le queda algo de papeo en la nevera?»