Oigan, los de la caverna, que esto es un derecho

Reforma laboral
Reforma laboral

Con la caverna mediática desatada y poco menos que anatemizando a las personas que hoy hacen huelga como violentos roj@s peligrosos y vendepatrias, es menester recordar que, oigan, esto es un derecho legítimo que asiste a todos los ciudadanos. El derecho a decir que hoy no trabajan porque están en contra de una reforma laboral injusta (porque permite el despido libre, la rebaja de salario y ampara la pérdida de derechos adquiridos), ineficaz (porque en lugar de ayudar al empleo lo que fomenta es el despido) y, por último, que vulnera derechos reconocidos en la Constitución. La derecha gobernante y todo el piélago de medios que le asisten ponen el acento en broncos disturbios, piquetes, caos y destrucción. Yo me asomo a la ventana y no veo ni coches incendiados, ni iglesias ardiendo. ¿Que puede haber exaltados en los piquetes que se pasan de vueltas? Seguro. Pero, ¿por qué no se recuerdan las tremebundas presiones que sufren muchos trabajadores y trabajadoras que hoy tienen que acudir a su trabajo sí o sí? ¿Por qué no se airean las coacciones que reciben muchas personas que no pueden hacer huelga, queriendo secundarla, por miedo a represalias? Como el caso que me contaban esta mañana de una trabajadora que no ha secundado la huelga por miedo a que le dieran una patada en el culo al día siguiente. Y lo más tremendo es la conclusión a la que llegaba esta persona, según me referían: «No hago huelga para que no me despidan… Y al final sé  que dentro de un tiempo me van a despedir igual». Oigan, los de la caverna, esto ¿no es violencia?

A la huelga

En huelga
En huelga

La reforma laboral lanzada por el Gobierno de Mariano I rebaja los derechos de los trabajadores, hace que pierdan los de siempre (los más débiles, paganos en esta crisis), concede poderes omnímodos a los patronos (que podrán rebajar salarios y modificar condiciones laborales a su libre albedrío), acaba con las medidas para conciliar vida laboral y familiar, abarata y facilita el despido (convertido en patada en el culo y se acabó, incluso con un nuevo contrato de un año con coste cero para despedir a mansalva), allana los despidos en el sector público, devalúa la consideración del trabajador (rebajado a mero cacho de carne), acaba con el diálogo social de manera unilateral y vuelve a usos y conceptos laborales del pasado, va a generar más paro y más desempleo, ahondará en la recesión (menos empleo > menos salarios > menos consumo > más paralización de la actividad económica)… Son algunas de las razones para secundar la huelga convocada por los sindicatos y compartidas por instancias tan radicales como el obispo de Ciudad Real. Mañana, a la huelga.

Larga vida al presidente

¡Susto o muerte!
¡Susto o muerte!

Tras unos días de silencio en este blog, es de agradecer que esté ahí gobernando Mariano, al que hay que reconocer que por fin se ha quitado por fin la careta de la que no se quiso privar durante la campaña electoral, a pesar de que mira que fuimos legión quienes le pedimos que dijera la verdad a las claras. Pero usted no quiso, y ahora ya ha comenzado a mostrar sus cartas con toda la crudeza del mundo, dándonos nutrientes informativos a todos sus detractores, oiga. Cartas que portan medidas que, no lo olvidemos, no son solo cuestiones de ajustes contables, sino que obedecen a una impronta profundamente derechista. Las primeras medidas adoptadas por Mariano Rajoy son un rosario de perlas neocon, de las que ayer conocimos la última: el abaratamiento del despido y el retroceso en derechos laborales. Pero hay muchas más que orlan la deriva de Mariano, por ejemplo: subida de impuestos sobre todo para rentas medias y del trabajo, no reposición de las plantillas de los empleados públicos, paralización de la ley de dependencia, congelación del salario mínimo inteprofesional, supresión de la renta básica de emancipación a los jóvenes, subida de un 1% de las pensiones mínimas para quitarles más por vía recaudatoria, consagración del déficit cero, vuelta a la energía nuclear, reforma de la ley del aborto para volver a los postulados más rancios, implantación de la cadena perpetua, eliminación de la asignatura de educación para la ciudadanía… Que Dios coja confesados a los que crean. Los demás, que ni siquiera tenemos un dios en el que refugiarnos, ya vamos dados. No sé si seguir haciendo este blog o si ir reservando un vuelo urgente al extranjero para huir de Mariano.