Sin billete de vuelta

Maletas que tiran de humanos
Maletas que tiran de humanos

Una legión de españoles se está marchando allende las fronteras de la patria, o de la matria, a buscarse la vida donde pueden. Es lo que se ha venido en llamar exilio económico, ya no por las cuestiones políticas que trasterraron a tantos compatriotas bajo los años de plomo del franquismo, pero sí por cuestiones sociolaborales. Se van fuera, porque ya ni siquiera se puede emigrar dentro del país como hicimos muchos hace no tantos años: yo me moví de mi ciudad, de mi Madrid, con veinteymuypocos años, a otra comunidad, para trabajar en donde aquí no podía hacerlo, y luego pude regresar. Mis padres y mis tíos también fueron trabajadores emigrantes. Este exilio de ahora es diferente, y está expulsando a familias enteras fuera de España. Jóvenes en muchos casos, pero también ya no tan jóvenes. Gentes con experiencia y formación de sobra, hartas de que en sus ciudades les den con la puerta en las narices una y otra vez. Se están yendo posiblemente algunos de los mejores, para labrarse en otra parte el futuro que aquí no encuentran. Aportarán lo mejor de la España que llevan dentro, para construir fuera el país que no pueden levantar aquí. Llevan un billete de ida, solo de ida, porque la vuelta no está garantizada.

Llevárselo muerto

El PP quiere que algunos hagan caja con la sanidad de tod@s
El PP quiere que algunos hagan caja con la sanidad

«Estimado señor agente de esta comisaría del sur de Madrid. Felices fiestas antes de nada, para usted y todo el personal en general, a pesar de que haya tanta gente empeñada en que se nos agüen. Vengo a interponer una denuncia, por lo siguiente, que paso a relatarle:

– Ayer, mientras comía en una céntrica taberna castiza de nuestro Madrid, no muy lejos de esta comisaría, escuché una conversación de unos tipos trajeados que estaban sentados en la mesa de al lado. No parecían peligrosos sindicalistas ni nada semejante. Comentaban lo siguiente y parecían tener bastante conocimiento de causa: «Estos [deduje a posteriori que se referían al PP y a la cuadrilla que gobierna la Comunidad] quieren dejarlo todo limpito [deduje luego que se referían a los procedimientos oscuros para allanar y justificar la privatización de servicios sanitarios que practican los del corchete anterior] para que luego alguien se lo lleve muerto [o sea, que se haga caja a saco donde antes había un servicio público]«.

– Ítem más en esta denuncia: esta mañana, al ir a mirar mi cartera, he visto que la antigua tarjeta de asistencia médica que tengo de la Comunidad de Madrid, do resido, se ha transformado en una tarjeta de débito e incluso de crédito. Así, sin más ni más. Al principio pensé que habría habido algún efecto de contagio por ósmosis entre estos entes llamados tarjetas, que desde hace tiempo tienen la misma forma. Pero en segunda instancia comprendí lo que había ocurrido: como la forma se hace al ser, la tarjeta se ha hecho a la nueva realidad que representa desde que, ayer, el PP de Madrid votara en la Asamblea a favor de la ley que permite la gestión privada de hospitales y centros de salud. Lo que antes era un derecho, querido agente, se va a transformar en una mercancía. Lo que antes era un servicio público prestado desde la óptica del Estado del Bienestar, se va a convertir en un negocio al servicio del lucro privado. Ahora entiendo que mi tarjeta de salud porte ahora unos dígitos raros y una banda magnética. Ya no somos portadores de derechos: ahora somos cosas que se ponen malas y que ya veremos cuándo y cómo se atienden.

Señor agente, pongo estas cuestiones en su conocimiento para que detengan a los promotores de esta calamidad. Hagan algo antes de que a usted también lo privaticen. Agradecido.»

El fin del mundo (tal y como lo conocíamos)

No parece que hoy, 21 de diciembre, se vaya a acabar el mundo, porque parece ser que la lectura que se ha hecho de un panel jeroglífico maya de México es errónea. Así que tendremos que seguir aguantándonos los unos a los otros. Lo que sí parece este 21 de diciembre, cuando se cumple un año de Mariano Rajoy como presidente, es que se está acabando el mundo tal y como lo conocíamos. Nuestro mundo: fin de la sanidad y la educación públicas, servicios públicos depauperados, derechos y libertades por los suelos, recortes sin doquier… Todo está mucho peor que hace doce meses atrás, con un PP que ha visto desaparecer esa aureola de que con ellos todo iba a arreglarse como por ensalmo y la crisis iba a decir adiós por arte de birlibirloque. El mito de que con Mariano y sus cuates iba a solucionarse todo porque casi que tenían poderes mágicos y estaban tocados por la gracia de algún dios rodó por el suelo. Aquí seguimos, y seguiremos empeorando merced a sus políticas neocon. Feliz fin del mundo.

Interesante vídeo: #elañodelcambiazo. Para echarse a temblar.