Realidad micro

Leonard Cohen
Leonard Cohen

Sí, la realidad más cercana está a un brazo de distancia. Tu casa, tu hipoteca, tu amor, tus hijos, tu trabajo o la cola del paro. La realidad micro de cada cual, el día a día en el que tod@s nos devanamos los sesos. Es peligroso confundir tu mundo con el mundo. Y buscar a toda costa gestionar lo macro olvidando lo micro. Pensar que lo que está explícito en nuestras vidas está implícito en la vida de los demás, como viene a decir el escritor norteamericano Richard Ford en el libro que le dedicó a su madre. Creer que todo el mundo vive igual que tú. El flamante premio Príncipe de Asturias de las Letras, Leonard Cohen, declaró hace muchos años que lo peligroso de vivir en permanente gira y de alojarse en hoteles de lujo es creer que todo el mundo vive de la misma manera, en hoteles de lujo. Un riesgo grande para un cantautor que intenta narrar lo que pasa en el mundo, indicaba el gran artista canadiense. Cuando la realidad es que la gente lo hace agobiada en microviviendas con macrohipotecas, intentando ser felices.

Defensa del pepino

Gazpacho
Gazpacho

«Agente, pasaba por esta flamante Comisaría de barrio que inauguró Pérez Rubalcaba y se me ha ocurrido entrar para poner una denuncia que va a dar que hablar. Quiero que detengan a Angela Merkel, creo que se escribe así, que es algo así como la jefa de Alemania. ¿Por qué? Porque nos tiene manía. Primero insinuó que trabajábamos poco y que los europeos del sur teníamos muchas vacaciones. Ahora carga contra nuestros pepinos, que yo a estas alturas del año ingiero en grandes cantidades: todos los días mi gazpachito y mi ensalada de tomate, no sin mi pepino. La lía contra nuestros pepinos y nuestros productos hortofrutícolas y ha desatado la histeria del cierre de fronteras a nuestros productos sin haber probado que la intoxicación de sus paisanos tenga que ver con el pepino. Así que les ruego, agente, que la enchironen para que responda del complot contra nuestro país. Al final, como suele decir una compañera de trabajo, aquí lo que ocurre es que hay una gran conspiración para que España no sea una potencia mundial. Lo próximo será decir que la siesta también mata.»

Inteligencia colectiva

Sol
Sol

Decenas de jóvenes acampan en la Puerta del Sol y en otras plazas españolas desde hace días y van a prolongar su estancia a cielo abierto en Madrid hasta el próximo domingo. Han colgado sus proclamas de protesta por todas partes -hasta en las portadas de la prensa internacional- y han hecho aflorar un movimiento subterráneo, dándonos a propios y extraños una bofetada de realidad. Si visitas el lugar constatas lo bien organizados que están, con diferentes comisiones que abarcan el funcionamiento de su pequeña ciudad: desde la comisión de abastecimiento, a la guardería, pasando por la imprescindible de relación con los medios de comunicación. Detrás de ellos late una poderosa inteligencia colectiva, una intendencia que aprovecha todo el potencial de las redes. Muestran sus anhelos y sus sueños y, como se ha escrito estos días, nos han hecho un poco más viejos a los demás con sus reivindicaciones, algunas más utópicas, otras perfectamente realizables. En 1879, en una taberna de ese centro de Madrid tomado por los indignados del siglo XXI, un grupo de obreros quizá también indignados entre los cuales abundaban los tipógrafos -heraldos de las artes gráficas- creó el PSOE de la mano de Pablo Iglesias. Más de cien años más tarde, a escasos metros de distancia de aquella taberna ha surgido un movimiento que no se sabe muy bien en qué va a terminar, pero de cuya organización y de cuyas ilusiones pueden aprender mucho los partidos clásicos, los de izquierda sobre todo, si no quieren quedarse caducos. La izquierda no debe limitarse a gestionar lo que hay: ha de aspirar a gestionar lo que debería haber.