Somatizando

Pop Party
Pop Party

«Doctora, tiendo a somatizar los males, a transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria. Hace muchos años regenté durante un tiempo una panadería y me venía muy bien el negocio aquel para evitarme males mayores, porque, cuando tenía grandes comecomes, me ponía a hacer unos panes, mezclaba harina, agua, levadura y mis penas, encendía el horno… y las preocupaciones volaban lejos en forma de olorosas y apetitosas volutas de humo panificado, para reposo de mis carnes. Lo que ocurría, doctora, es que la clientela acababa un poco desnortada cuando comía mi pan y el negocio quebró. Desde entonces tengo que volver a engullir yo mismo las desazones y los males, sin horno que me alivie. Así que tiendo a somatizar en mi cuerpo. Le pongo un ejemplo, doctora: creo que siempre meto la pata últimamente porque estoy predestinado a ello, y me he levantado con sendas torceduras reales en los pies, primero en uno y luego en otro. Ahora ando inquieto porque he amanecido por todo el cuerpo, pero por todo el cuerpo, con unas grandísimas magulladoras de color azul. Esto último no sé si será algo permanente, o pasajero, aunque no tiene pinta de que ese color vaya a desaparecer en un tiempo. Aunque para mi consuelo me repito que siempre después de una marea azul acabará llegando otra roja y mi piel recobrará su tono habitual, seguro que sí, doctora.»

Ciudadan@s, a las urnas

Urna
Urna

Claro que voy a ir a votar. Voy a hacerlo por un alcalde que impulse la vida de los barrios de Madrid y que modernice sus dotaciones. Que respete los servicios públicos. Que deje de hacer desangeladas plazas de hormigón. Que no meta más coches en la ciudad, sino que trate de restringir el tráfico. Que promueva la vivienda pública e impulse el alquiler. Que revitalice la vida ciudadana y el orgullo de ciudad de Enrique Tierno. Que dinamice la vida cultural en todos los distritos, y no solo en el centro. Que no utilice el cargo como promoción para saltar a La Moncloa. Voy a votar para quitarle la careta al actual inquilino del despacho de la Alcaldía, que se viste de falso progre para arrebañar votos de todos lados. Y voy a votar por un presidente de la Comunidad de Madrid que no insulte a los discrepantes. Que deje de mermar los servicios públicos y que proteja la sanidad y la educación. Un presidente que acabe con la deriva derechista del Gobierno regional. Un presidente que permita que Telemadrid vuelva a ser la tele que yo conocí, y no lo que es ahora. La victoria está complicada, lo sé, pero hay que intentarlo. Cada uno sabrá lo que hace y lo que vota. Mañana será tarde para arrepentirse. Quedarse en casa solo empeora las cosas, así que, a votar, en mi caso, por la izquierda.

Jornada de reflexión

Protesta en Sol
Protesta en Sol

La caverna mediática ultraderechista que nos rodea no para de bramar en estas últimas horas, por tierra, mar y aire. Qué matraca. Parecen querer sangre, disturbios, tumultos, botes de gas, carreras, contundentes intervenciones policiales que interrumpan esta apacible primavera. No les entran en la cabeza las manifestaciones pacíficas ciudadanas de protesta que están teniendo lugar en numerosas ciudades de España, con epicentro en la hermosa Puerta del Sol de Madrid, y piden al Gobierno mano dura contra los miles de acampados. Así entienden la política: palos al discrepante. El Ejecutivo socialista ha descartado desalojar las plazas, porque hacerlo supondría causar un mal mayor al supuesto mal causado. Es una decisión razonable, que ha acabado de encabronar a esta caverna que domina en los quioscos y en la TDT, obsesionada con lo que hace o deja de hacer el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los grandes políticos de este país mal que les pese a los de siempre. Y respecto a los indignados que se quejan de lo que hay (con razón a mi modesto juicio en muchas cosas, con menos razón también a mi modesto juicio en otras), cabe hacerles una pregunta: ¿qué habría ocurrido en estas plazas si en La Moncloa estuviera un Gobierno de derechas, esa misma derecha que pide mano dura contra ellos? Debería darles miedo pensar en lo que les puede ocurrir como vengan los de enfrente: eso sí que va a ser el llanto y el crujir de dientes, para una caverna que por fin se relamerá de gusto. ¿De verdad piensan que todas las opciones políticas son iguales? ¿Están seguros de no querer ir a votar?