80 años de aquel 14 de abril

Bandera republicana
Bandera II R

Cuando estudiaba Periodismo, hace ya veinte años («ahora que de casi todo hace ya veinte años», que escribiría el poeta), cada 14 de abril se hacía en la Facultad una fiestecilla, la «sangría republicana». Festejábamos con alegría, a golpe de tintorro barato mezclado con Fanta de limón, la fugaz etapa republicana, a la que puso fin un golpe de Estado fascista y una posterior Guerra Civil que dio paso a una maldita dictadura de cuarenta años. La democracia es deudora de aquella etapa, la etapa de un Gobierno reformista que topó con los dos grandes poderes fácticos de la historia de España, el Ejército y la Iglesia. Es tiempo de recordar sus logros, su historia, sus aciertos y errores, y su triste fin… Y de tener en cuenta que, aunque parezca complicado, quizá en el futuro podamos ver una III República en España, quien sabe si antes de que pasen otros ochenta años, los que hoy se cumplen desde la proclamación de la II.

Al revés

Sean Penn
Sean Penn

«Vaya por Dios. He leído el periódico demasiado deprisa y demasiado en diagonal y tengo una confusión neuronal considerable, como si hubiera sumergido lo que me queda de cerebro en una coctelera y le hubieran pegado unos meneos en Chicote. Resulta que en Madrid todas las procesiones las van a protagonizar ateos convictos y confesos que van a sacar en procesión a Scarlett Johansson y a Sean Penn como testimonio de su amor al Sumo Hacedor, Sumo Hacedor que en realidad es el Gobierno de China que ha decidido comprar ingentes cantidades de derechos humanos en todo el mundo para saldar la deuda que tiene con su sociedad de tal forma que que los ciudadan@s de la República Popular sean merecedores de tal nombre y no ocurra lo que en España, en donde se juzga antes a los jueces que a los corruptos a quienes persiguen. Ah, no, que esto último no es al revés, que es ¿al derecho? Qué carajal tengo; debe de ser la alergia al polen.»

Colesteroles

Tocino
Tocino

«Doctora, doctora, ¿se acuerda de mí? Soy un viejo conocido, Cleofás Cista. Vengo a darme un garbeo por su consulta, después de tanto tiempo, porque tengo el colesterol disparado y disparatado. En mi caso son tres los tipos de colesteroles de mi cuerpo: tengo el bueno, el malo y el fascistoide. Este último está por las nubes en mi organismo, porque no para de recibir nutrientes en forma de tertulias e informaciones de las cada vez más numerosas radios y teles de ultraderecha y de la prensa revenida. Todo yo huelo a tocino y lo bueno es que no paran de aparecer medios cavernarios: nuestro espacio ideológico es interminable, en una nada casual casualidad. Así que vengo para que me pueda poner algún tratamiento para poder seguir comiendo de tó lo rancio, que es lo que me gusta. ¡Gracias!»