Kleenex Generation

Rubén Blades
Rubén Blades

«No salgo de la consulta, doctora, y me va a tener que hacer usted una habitación junto a su despacho, para estos cada vez más frecuentes encuentros. Hay una cosa que me atormenta. Vivimos en una sociedad tan llena de envoltorios que no es de extrañar la cantidad de residuos que generamos. Todo es plástico y más plástico, como cantaba Rubén Blades en aquella canción tan pegadiza de fondo y de forma. Que te compras unas magdalenas, pues vienen cada una envuelta en plástico. Que te molan los plátanos de Canarias, pues toma plástico y bandeja. Todo para tirarlo todo en cuanto se consume. Plástico y más plástico. Todo de usar y tirar. Todo desechable. Kleenex Generation. Lo peor son las gentes que convierten en plástico los afectos y también los usan y los tiran; esos son los seres más despreciables, mucho más despreciables que el plástico que lo envuelve todo y que tarda tanto tiempo en reciclarse. ¿Cómo podíamos vivir antes sin él? Temo, doctora, que una buena mañana salga del portal y me recubra una capa de plástico: ¡vivan la asepsia y la profilaxis!»

Cóctel de realidades

Algo
Algo

«Doctora querida. Si la realidad analógica, que es en la que creo haber vivido durante buena parte de mi modesta existencia, ya me parecía tan embrollada en muchas ocasiones, ahora el cacao mental se multiplica con las nuevas realidades digitales. La ebullición que solía dispararse en mi mente simplemente por la exposición al mundo analógico sube de grados y de temperatura con estos flamantes mundos virtuales que me/nos desbordan por doquier.
Es todo tan inabarcable, tan inasible, tan incomprensible, tan ingobernable. Estamos en medio de una revolución para la que no tenemos respuestas, y por la cara que me pone, doctora, sé que usted tampoco las tiene. Morimos más ignorantes de lo que nacemos…»

La prueba del algodón

Día de la Mujer 2011
Día de la Mujer

La prueba del algón que revela el avance democrático de una sociedad es siempre el avance en los derechos de la mujer. Y ahí todavía queda mucho por avanzar, porque si pasas el algodón por la realidad, generalmente sigue saliendo bastante sucio. En España, a pesar de los muchos pasos que se han dado, faltan todavía muchos por dar. Sigue el goteo de muertes originadas por el machismo criminal. Siguen los efectos de una crisis que no parece acabar nunca y que se está cebando con ellas, arruinando muchos anhelos. Sigue la discriminación más o menos oculta que deja un reguero silencioso de víctimas. En la otra orilla del Mediterráneo, las esperanzadoras revoluciones árabes tienen que fraguar en países democráticos, avanzados, con justicia social y, sobre todo, con respeto a los derechos de la mujer.  Menos mal que, por lo menos, ahí están las valerosas y valiosas mujeres periodistas de este país para contárnoslo. ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!