Sound people

Afecto
Afecto

Los afectos tienden lazos invisibles entre los seres humanos. Sin su impulso estaríamos desnudos, por más ropa que lleváramos encima. Sentiríamos mucho frío sin una palmada de ánimo, sin un sms de apoyo, sobre todo cuando estás mal… Aunque a veces uno prefiera estar solo, al final da mucho calor saber que hay gente, ahí fuera, que se acuerda, que te quiere, que no estás solo en el mundo, especialmente cuando vienen mal dadas. Y en estos tiempos digitales, cuando una realidad virtual funciona en paralelo a los mundos de siempre, es increíble el calor que se recibe a través de estas nuevas realidades. Afectos para ir llenando las alforjas y recargando las pilas desde que arrancamos nuestro camino en el mundo hasta que damos el último paso. Afecto, que es lo que nos distingue, como humanos, de las bestias. Afecto para vencer la adversidad y espantar el miedo, afecto procedente de la buena gente, de la «sound people», una expresión irlandesa que me acaban de enseñar y que me encanta. Buena gente, gente buena, sound people… a las demás gentes, a las gentes chungas, que las hay, que se queden a solas mascando sus miserias.

Querida i griega

I griega
I griega

Cuentan los periódicos que la nueva Ortografía de la Real Academia Española pretende que la penúltima y entrañable letra del alfabeto que aprendimos en nuestra infancia pase a llamarse «ye» en lugar de «i griega». Si esto es así, yo no sé si me voy a acostumbrar. Son muchos años con ella como para llamarla ahora de otra forma. La i griega de ya, de yacer, de yacimiento, de yanqui, de yantar, de tantos nombres asiáticos, de tantas palabras latinoamericanas de exóticas resonancias, de yegua, de yelmo, de yema, de yerto, de yesca, de yeso, de ¡yeti!, de yodo, de yoga, de yugo, de yugular, de yunta, de yo… La i griega está en la identidad de nuestro idioma. Lo que más me gusta de esta i es que liga conceptos, y en eso nos recuerda su procedencia griega, origen del mundo contemporáneo y de la democracia: igualdad y libertad. También democracia y derecho a la información: no existe una sin la otra, y es justo lo que Marruecos está impidiendo a toda costa con la revuelta saharaui y con su bloqueo informativo.

Mundos paralelos

Bush
Bush

«Doctora, oiga, atravieso días de desguace emocional y tengo las percepciones algo confusas, pero hay gentes peor que yo. Escuché el otro día hablar, o me lo contaron, a SuSan (tidad) diciendo que España sufre un laicismo brutal comparable al de los años 30 y blablabá… Oiga, yo salgo a la calle y no veo ni conventos, ni iglesias en llamas… Es más, leo que el Estado (aconfesional) dedica miles de millones de euros a este credo (confesional). ¿Ah, que me dice usted que no haga caso, que es una vieja estrategia de SuSan para seguir pedaleando y llenando el cepillo? Me deja tranquilo, porque iba a ir a la comisaría a poner una denuncia contra los pirómanos y otra contra el autor del dicho tan español «vivir como un cura». Doctora, y, otra cosa, luego me dijeron que Bush dice que pá disidente él, que él siempre se opuso a la guerra de Irak; pues, oiga, menos mal que se opuso, porque si llega a estar a favor… Doctora, estoy fatal, pero quizá ellos lo están más. Está claro que vivimos en mundos paralelos, o para lelos, y que alguien necesita un tratamiento urgente. Qué lío. Usted decide.»