Contra la impunidad

¿Impunidad? No, gracias
No a la impunidad

Para poner voz a las voces que fueron segadas, para poner rostro a los rostros que fueron borrados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Este es el espíritu que ha alentado a una decena de actores, actrices, autores y cineastas españoles a participar en el vídeo Contra la impunidad, realizado por la cineasta Azucena Rodríguez. Por el vídeo van desfilando Pedro Almodóvar, junto con los actores Maribel Verdú, Hugo Silva, María Galiana, Juan Diego Botto, José Manuel Seda, Pilar Bardem, Carmen Machi, Juan Diego, Paco León, Aitana Sánchez-Gijón y Javier Bardem, los escritores Almudena Grandes y Juan José Millás y el cantante Miguel Ríos, que dan voz a quince víctimas. De los miles casos de personas desaparecidas que reclaman unas 113.000 familias españolas, Almudena Grandes seleccionó a quince por criterios como «la fecha, las circunstancias» y que además hubiera habido «más de un asesinato» en la familia, según informa la agencia Efe. Se trata de «historias de gente que no está en los libros de texto, que han sido aplastadas por la historia y cuyos familiares no les han podido llorar públicamente», señala Emilio Silva, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica. Cada testimonio se cierra con una pregunta: «¿Hasta cuándo?», que pronuncian los actores al final de sus monólogos juntos a otras frases como: «No tuve juicio, ni abogado, ni sentencia, mi familia me sigue buscando». «Ha sido necesario un vídeo así porque las historias de estas personas no están en los libros de texto, no se escuchan, no se sabe lo que han sufrido», agrega Silva, que confía en que el documental sirva, no sólo para «avergonzar» a «los jueces que han perseguido a un juez por intentar investigar unos crímenes reales», léase Baltasar Garzón, sino para que «hagan algo».

016

Tarjeta roja
Tarjeta roja

Esto es intolerable y no puede seguir. En lo que va de año, han fallecido a manos de sus «parejas» o ex «parejas» 32 mujeres en España, una cifra muy alarmante, víctimas de la violencia de género, víctimas del machismo criminal. Y lo más preocupante: apenas había denuncias previas (sólo cinco de las 32 mujeres asesinadas habían denunciado a su agresor, y de hecho una retiró la denuncia) y más de la mitad (el 64,5%) seguían conviviendo con su «pareja». Sólo tres habían reclamado medidas de protección. Otro dato preocupante: el alto porcentaje de víctimas de origen extranjero (12 de 32), lo que pone de manifiesto la necesidad de trabajar con este sector de la población. Parar esta sangría interminable depende de tod@s, y cualquier persona tiene un teléfono a su disposición las 24 horas al día, 365 días al año, el 016, teléfono contra el maltrato, para denunciar la situación. Lo del entrecomillado de «pareja» del arranque de este artículo viene a cuento de que no hay que ponerles comillas a estos asesinos, hay que mostrarles una buena tarjeta roja como la de la campaña del Ministerio de Igualdad, ponerles unos buenos grilletes y que todo el peso de la ley caiga sobre ellos, y seguir trabajando en la prevención de esta lacra, para cuya erradicación sigue siendo fundamental la educación en igualdad.

Hollando caminos

Banderas UE-España
Bandera UE-España

Con frecuencia creemos ser pioneros hollando caminos que en realidad otr@s abrieron antes que nosotros. En algunos casos lo llaman adanismo: «Hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente» (DRAE), por Adán, el primer poblador de la Tierra creado por Dios para judíos, cristianos y musulmanes.  Por ignorancia o soberbia pensamos que somos los primeros en algo, y resulta que no estamos sino pisando las huellas que otros dejaron, o quitando el polvo al camino que otros transitaron con resultados dispares. Pero hay ocasiones en las cuales sí transitamos por caminos nunca hollados: hace veinticinco años, por ejemplo, España dio un paso de gigante con su adhesión a lo que hoy es la Unión Europea, después de tantos siglos de vivir, en la práctica, casi de espaldas a nuestro continente. Hace 25 años que las estrellas de la bandera europea comenzaron a circular por nuestras arterias, y sus efectos beneficiosos comenzaron a dejarse sentir sobre todo el organismo nacional, trayendo para España un desarrollo vertiginoso, hasta entonces desconocido, transformando nuestros caminos empedrados en flamantes autovías de última generación. En la defensa y la salvaguarda de Europa, el espacio de desarollo económico y social más justo del mundo -con todas sus deficiencias, por supuesto-, está nuestra senda, nuestro camino y nuestro futuro.