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Mi deseo para este 2018

No más lágrimas

No más lágrimas

Ahí va uno de mis principales deseos para este año recién parido: que ninguna mujer, por el mero y simple hecho de ser mujer, tenga que ir con miedo por la calle. ¿Es tanto pedir? Pues parece que sí, visto el rosario trágico de casos de violencia de género que siguen jalonando las páginas de los periódicos y los informativos de televisión, cada vez más espeluznantes. Casi sesenta mujeres asesinadas el año pasado; casi mil víctimas –entre mujeres e hijos- desde que se comenzaron a recoger estadísticas oficiales en 2003. El trágico desenlace del caso Quer que ha convertido este fin de año en una crónica truculenta del horror revela la maldad y la mala bestia que algunos hombres llevan dentro. Contra el machismo criminal hace falta dotación de recursos de los poderes públicos para las necesidades de la Administración judicial y de los cuerpos de seguridad, y, sobre todo, mucha prevención. Mucho trabajo en las aulas –en las que, por desgracia, la derecha gobernante eliminó educación para la ciudadanía-, que es el lugar donde empieza la socialización de nuestros hijos, para que esos futuros adultos vean a sus compañeras como iguales en libertad y derechos, y nunca como objetos para su libre disposición. Solo el día en que todas las mujeres puedan salir a la calle sin ningún tipo de miedo habremos conseguido una sociedad plenamente libre.

 
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Publicado por en 2 enero 2018 en Actualidad

 

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Un regalo: apoya a Plan International

Plan International

Plan International

Mi hija Estrella y yo hacemos balance de fin de año, con cosas buenas y otras menos buenas. Ambos polos han guardado un cierto equilibrio en la balanza, así que nos sentimos serenamente felices y deseamos seguir este camino en 2018. Antes de acabar 2017, hemos hecho tal vez una de las mejores cosas que podíamos hacer a estas alturas del año: enviarle un mensaje a la niña de cinco años que tenemos apadrinada en El Salvador desde hace poco tiempo gracias a la organización Plan International. Le hemos enviado unas cariñosas palabras desde aquí, en donde tenemos de todo y ya no se valora prácticamente nada, hasta allí, en donde seguro que sufren tantas carencias que entidades como Plan ayudan a combatir. Una ONG, para quien no lo sepa, que tiene una historia singular y vinculada desde su origen a nuestro país: nació en 1937 en España, a iniciativa de un periodista británico llamado John Langdon-Davies, para dar protección a los niños y niñas huérfanos de la Guerra Civil mediante el establecimiento de colonias de acogida en Cataluña y el sur de Francia. Desde entonces, Plan fue evolucionando y fue extendiendo su labor humanitaria por todo el planeta. En 2007, Plan lanzó el movimiento Por Ser Niña, que busca conseguir un mundo justo que valore a las niñas y promocione y garantice sus derechos. Ahora que es tiempo de regalos y de consumismo frenético, ¿por qué no regalar mejor una afiliación o una donación a entidades como esta, que trabajan en contra de la desigualdad, y están especialmente implicados en la promoción de los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas? De niñas como Daniela, nuestra apadrinada en El Salvador, a la que Estrella solo conoce de foto, pero de la que sabe que vive en zonas en donde no tienen la fortuna de tener de todo, lo que, sin duda, le ayudará a valorar la importancia de lo que ella sí tiene.

 
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Publicado por en 29 diciembre 2017 en Actualidad

 

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Generaciones futuras

El Gran Atasco

El Gran Atasco

No sé cuántos gases expulsa un coche en el trayecto de casa al trabajo y del trabajo a casa. Pero sí calculo que un utilitario debe de pesar como unos 1.500 kilos frente a los 75 kilos de media del ocupante que suele transportar. Y venga litros y litros de combustible que el vehículo se merienda y excreta en forma de miles de partículas que están contaminando gravemente el aire que todos respiramos. Cuando accedo al centro de la ciudad cada mañana a bordo de mi autobús de la EMT solo veo, en los carriles aledaños, coches ocupados por una persona: el conductor, y punto pelota. Así enormes colas de vehículos monoocupados; es raro ver un coche en el que haya más de un paisano. A veces pienso que algún día nos quedaremos todos atrapados en la combustión permanente y sin poder movernos un centímetro, y eso me recuerda una obra que vi hace años en la sala teatral Kubik Fabrik, El Gran Atasco, que tal vez pueda convertirse en una premonición de lo que está por venir. Miles de litros de combustible, cantidades incalculables de polución en el ambiente, todo para mover un cuerpo de 70 kilos a bordo de un coche de tonelada y media. ¿Tiene sentido este mundo? Algunos colectivos -en España, la Fundación Savia– están defendido ya la creación de un Defensor de Generaciones Futuras, una figura que vele por el mundo que le vamos a dejar a los que están por venir, a los que deberíamos legar algo más que una inmensa nube de humo.

 
 

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