Le sale extraordinario

El bosque es grande y profundo
Portada del libro

En uno de los mercadillos que frecuento acaban de estrenar charcutería. Compré el otro día varios productos (queso, sobrasada,,,) y a cada pedido que le hice, el tendero me contestaba con la misma apostilla, con el mismo comentario: «Le sale extraordinario». Ocurre a veces cuando vas a la librería, y aciertas en ocasiones, y en otras no, con libros que resultan ser de tu gusto, y a veces fallas, claro. Pero acabo justo de leer de un tirón una novela de un querido y viejo (lo de viejo es un decir, que Darriba es aún joven) compañero de faenas, el lucense Manuel Darriba, El bosque es grande y profundo (Caballo de Troya, 2013), y aquí sí que tengo que contestar como el tendero de la primera frase: «Le sale extraordinario». El libro de mi querido Darriba ahonda en la condición humana de seres inocentes abocados a una guerra cruenta, en una situación extrema de un apocalipsis apenas descrito pero presente en todas partes de su estupenda obra, y que solo cuentan con lo más preciado que tiene el ser humano: su dignidad; la dignidad que simbolizan los dos hermanos protagonistas de esta obra que tiene mucho de cuento -no en vano se llaman Hansel y Gretel- y que encarnan a tantos seres que a estas alturas de la historia, en tantas partes del mundo, se ven sometidos a situaciones límite que seguro que jamás imaginaron tener que vivir, ni en sus peores pesadillas. Enhorabuena, Manuel, y gracias por internarnos en ese bosque maravilloso de tus letras.

De poesía, no de prosa

Cartel del festival Feedback
Cartel del festival Feedback

La Kubik Fabrik, cubil de culturas, acoge hasta este domingo 30 el festival de danza internacional de creación coreográfica Feedback, que tiene la originalidad de representar cada noche una serie de piezas breves que están aún en gestación, a cuyo término se entabla un animado coloquio entre creadores y público, en un proceso de alimentación compartida, de feedback, en definitiva. Yo anduve en este cubil de culturas de la Kubik el jueves por la noche, y vi cuatro obritas. Es danza contemporánea y me acerqué con la ignorancia del lego y los ojos bien abiertos ante este arte abstracto que hay que contemplar como quien lee una poesía, evitando aplicarle las reglas de la prosa. De las cuatro piezas que vi, tan hermosas, hubo una primera, El Huerto Humano, que me recordó, no sé por qué, a esa película que acaba de hacer 25 años, Amanece que no es Poco,de José Luis Cuerda, por su mezcla de humor absurdo y surrealista. Las otras tres (Uninvited Presence, Nudo y Sutiles) me vinieron a hablar del ansia de liberación del ser humano y de su constante metamorfosis, del proceso de cambio profundo y constante que caracteriza nuestro ser. Son interpretaciones mías a la luz de los pasos de sus intérpretes, que danzando y andando en su mundo desandan el nuestro, o al revés, que por esto es un proceso de retroalimentación, de feedback.

Animales feroces

Isaac Chocrón
Isaac Chocrón

Pocas obras he visto en la Kubik con tal profusión de actores y actrices como esta Animales Feroces, de Isaac Chocrón (escritor venezolano de origen sefardí que publicó esta obra en 1963), que hoy dice adiós en este teatro de Usera, a cargo del Colectivo Fisión Escénica. Once personas sobre el escenario, todas de la misma familia, en una obra de historias entrecruzadas alrededor de un suicidio con misterio de fondo, el de una posible pasión que solo se insinúa. Porque en  todas las familias hay mentirijillas, historias a medias y medias verdades es recomendable ver a estos animales feroces en evolución sobre las tablas de la Kubik, que se desarrolla a modo de flashes fotográficos, de trocitos de puzzle que van encajando y desencajando sobre la idea de la soledad llevada hasta sus últimas consecuencias. Es muy interesante, por cierto, la incorporación de música sefardita y de la iluminación a esta obra sobre una familia judía, hasta tal punto de que música y luz se convierten en dos protagonistas más de esta original pieza.