Imagine en estos tiempos convulsos


Estos días de noticias tan convulsas son espeluznantes para el organismo de los seres que no creemos ni en banderas, ni en dioses; que ni somos nacionalistas, ni somos religiosos, pero que algo tenemos que decir al respecto. Nuestra alma vaga errabunda y sin un madero al que agarrarse para no caer en el vacío, mientras contempla con pavor la que se está liando en el norte de África y otros países musulmanes por una película o tráiler de supuesta y tonta película que ridiculiza a Mahoma, lo cual ha inflamado a masas de fanáticos en una especie de nueva cruzada contra Occidente. Desde luego que el promotor o promotores de esta tontería que corre por YouTube tienen ganas de joder el ascua, como se decía antaño, y sin duda que han conseguido lo que buscaban. Y respecto a los ardientes defensores de esta fe, ¿por qué no demuestran la misma energía para tratar de construir regímenes que garanticen la democracia y la justicia social? Todo ocurre ante el despliegue naval de Estados Unidos y el mutismo de Europa, que hace agua en el océano de una crisis sin final que parece tenerla atada de pies y manos.

¿Se imaginan un mundo sin dioses, sin banderas, en el que el ser humano fuera la única medida para todas las cosas? Imaginar las cosas es la única manera, con frecuencia, de trabajar para seguir avanzando y hacerlas posible, algún día.

PD.- Con una palabra española de origen árabe, «algarabía», ha calificado el presidente del Gobierno el agitar de cientos de miles de banderas independentistas esta semana en Cataluña en el marco de la Diada, como si fuera una cosa menor o flor de un día. En este asunto hace falta diálogo y avanzar, de una vez por todas y sin miedo, en la construcción de una España federal que a todos nos acoja, se sienta cada cual como quiera sentirse y en la que las tensiones por las banderas pasen a ser pasto de la historia.

PD2.- Los que imaginan un mundo mejor y se oponen a los recortes sin ton ni son de nuestro querido Ejecutivo tienen hoy cita en las calles de Madrid, con motivo de la Marcha Social que converge en el foro.

No-edificar el porvenir

Líneas rojas que no se deberían traspasar
Líneas rojas que no se deberían traspasar

«De tanto decir que sí a todo, ahora no puedo decir a nada que no, doctora. Durante años era todo que sí y no faltaba de nada. Sí a aquello, sí a lo otro, sí a lo demás allá. Y ahora que lo perdí todo, doctora, no puedo decir a nada que no. No puedo negarme a recibir asistencia social, porque me moriría, y mira que soy orgulloso y quién me iba a decir a mí que las iba a pasar así de putas. Miro al horizonte y cuando el sol despunta cada mañana por el este veo que se alzan también las letras ene y o, no; que no hay futuro, que por mucho que amanezca sigue siendo de noche. Yo esperaba, en mi tontuna, algún rayo de esperanza en la entrevista del lunes al presidente en TVE, mira que soy imbécil y cretino, pero es que este hombre es el no personificado y es incapaz de generar una mínima ilusión. Es que no pronunció ni una sola vez algo semejante a «saldremos de esta» ni nada que se le pareciera, y mira que podía haberlo intentado, que a alguien tan familiarizado con la mentira no debe costarle demasiado. También me alarmó mucho que no trazara ningún límite en el recorte de servicios públicos, que no marcara líneas rojas (algo comentó de pensiones, pero conociéndole, los jubilados harían bien en llevarse la mano a la cartera). En suma, doctora, que por todas partes leo no, no y no, y si antes miraba al futuro con optimismo, ahora me da mucho pavor. Miedo no solo por mí, sino por el futuro de nuestros hij@s, por los noes a derechos y libertades que van calando y sobre los que se va a no-edificar el porvenir.»

No están a su altura

Public school
Public school

Mi niña se despertará hoy con más sueño que de costumbre, porque tendrá que ver amanecer antes después del largo verano. Regresa a las aulas llena de ilusiones y ansia de aprender y de encontrarse de nuevo con sus amigos y sus amigas. Vuelve a clase con toda la fuerza que encierra su cuerpecillo, pero no tendrá todo el apoyo de la administración a su altura, ni a la altura y el respeto que se merecen ella y sus compañer@s. El Gobierno del PP ha decretado que haya menos becas, menos profesores, menos respaldo oficial a la enseñanza pública, algo que debería avergonzar a nuestros gobernantes, que no velan por la igualdad, porque no les interesa, mientras siguen inyectando dinero a los colegios privados. El déficit y la grave situación del país es la excusa y la coartada perfecta que han hallado los conservadores para meter la tijera a la enseñanza pública, en la que no ven un negocio. Mientras tanto, mi hija y sus amigos seguirán creciendo y se convertirán en los mejores baluartes de lo público y, quién sabe, quizá alguno o alguna llegue a ser gobernante algún día, y vele (si es que en ese momento sigue existiendo el Estado del Bienestar tal como lo hemos conocido) porque la escuela pública esté a la altura que se merecen estos pequeños cuerpecillos llenos de energía, de ilusión y de ansia por aprender.