SOS

Timón
Timón

¿Alguien sabe qué demonios está pasando en España? Los mismos que lanzan mensajes de tranquilidad para intentar sofocar el fuego de la crisis son los que luego atizan las llamas con una gestión catastrófica. Tan pronto dicen que tenemos un sistema financiero-bancario que es la envidida del orbe como que está hecho una porquería y necesita urgentemente remiendos para no descoserse del todo. Las gentes miran esperanzadas a la proa del barco pensado que el capitán, o la capitana, tiene firmemente amarrado el timón, pero se llevan el gran chasco al constatar que el timón gira y gira sin parar y alocadamente, sin que nadie sepa a dónde vamos, aunque todo huela a rescate inminente, de una forma u otra, como no paran de piar las principales capitales europeas. No existen los mitos, es mejor no tenerlos, porque siempre defraudan y acaban rodando con la cabeza por el suelo. Ah, y una última cosa: esto de que los beneficios hayan sido privatizados durante años para unos cuantos jetas y que ahora las pérdidas tengan que ser socializadas a toda costa para la inmensa mayoría que no tiene arte ni parte en el gigantesco estropicio, esto no tiene nombre. O sí lo tiene: es una sinvergonzonería que marca el rumbo del mundo de caca al que nos abocamos.

Bombarderos ciegos

Bombardero
Bombardero

Pilotaron las aeronaves de combate durante los tiempos aparentemente brillantes a primera vista, profundamente oscuros bajo la superficie. Los tiempos del boom del ladrillo, la burbuja inmobiliaria y un crecimiento económico más falso que Judas. Desde ahí arriba derramaron sobre nosotr@s, los incrédulos de abajo, toda clase de mierdas. Esparcieron tóxicos por doquier encima de nuestras cabezas: tasaciones sobrevaloradas, hipotecas infladas, créditos a mansalva. Fueron como los bombarderos ciegos que sueltan las bombas bajo sus alas a un golpe de joystick, dan media vuelta en el aire y siguen volando en el cielo, consolándose en que no ven el mal que comportan sus actos bajo sus alas. Acaban hasta condecorados tras la guerra. Ahora vuelven los mismos bombarderos ciegos echando sobre nosotr@s, los de abajo, toda una nueva oleada de bombas no de racimo, sino de tijeras que recortarán nuestros cuerpos: fuera derechos, fuera libertades. Los culpables del caos de la crisis aseguran, más borrachos de cinismo que de costumbre, que también tienen la solución. Y volverán a ser condecorados después de dejar tras de sí, aunque no lo vean, o no lo quieran ver, un rastro de destrucción.

Muertos muy vivos

Guadaña
Guadaña

«Doctora querida, este es un mundo lleno de vivos que se lo están llevando muerto por la patilla. Un ejemplo: los financieros a los que se les hacen inyecciones de crédito (la venidera de Bankia: 23.000 millones de euros, más del doble del viaje que le pegó el Gobierno del PP de Mariano Rajoy a la sanidad y a la educación). Vivos que se lo llevan o han llevado muerto, y a los que hay que seguir haciéndoles transfusiones de sangre para que no desfallezcan, a costa del desfallecimiento de todos los demás mortales, que de por sí estamos muertos a fuer de no haber sido nunca tan listos. Y resulta que tampoco hay mucho que hacer según dicen los entendidos, pues si no se les insufla sangre nueva y fresca, todo el país será un camposanto. Menudo dilema el de la piel de toro, un toro ahora en los huesos y puro pellejo después de haberse comido, merendado y cenado las vacas gordas. No sé si me se entiende, doctora. ¿Le queda algo de papeo en la nevera?»