La prueba del algodón

Día de la Mujer 2011
Día de la Mujer

La prueba del algón que revela el avance democrático de una sociedad es siempre el avance en los derechos de la mujer. Y ahí todavía queda mucho por avanzar, porque si pasas el algodón por la realidad, generalmente sigue saliendo bastante sucio. En España, a pesar de los muchos pasos que se han dado, faltan todavía muchos por dar. Sigue el goteo de muertes originadas por el machismo criminal. Siguen los efectos de una crisis que no parece acabar nunca y que se está cebando con ellas, arruinando muchos anhelos. Sigue la discriminación más o menos oculta que deja un reguero silencioso de víctimas. En la otra orilla del Mediterráneo, las esperanzadoras revoluciones árabes tienen que fraguar en países democráticos, avanzados, con justicia social y, sobre todo, con respeto a los derechos de la mujer.  Menos mal que, por lo menos, ahí están las valerosas y valiosas mujeres periodistas de este país para contárnoslo. ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

Sin duda, es Carnaval

El Bigotes
El Bigotes

Sin duda, es Domingo de Carnaval. Informaciones de hoy en la prensa seria: «El presidente de la Generalitat Valenciana,  Francisco Camps, firmó ayer el manifiesto aprobado por el PP contra la corrupción política y a favor de la transparencia en las administraciones públicas, en el que los populares se comprometen a trabajar para recuperar el prestigio de las instituciones con una acción política y ejemplar que impulse la limpieza y el respeto a las reglas de nuestro Estado de derecho en todos los ámbitos de la vida pública. Francisco Camps, imputado por cohecho por aceptar regalos de la trama Gürtel, firmó el manifiesto entre los aplausos de sus compañeros de partido, incluido Mariano Rajoy que, según los diarios, el día anterior se había mostrado frío en su saludo al presidente valenciano, ratificado por el PP como candidato a la reelección.» Sin palabras, sin vergüenza…

Ratas orientales

Ratas
Ratas

Los sátrapas orientales confunden su mundo con el mundo. Lo que distingue el crecimiento del ser humano es su capacidad para concebirse como un ente autónomo frente al entorno (The Magic Years, Selma H. Fraiberg): «Un perro no sabe que es un perro; un ratón no sabe que es un ratón; e incluso entre los primates superiores encontramos que los más avanzados chimpancés no saben que son un chimpancé (…) La cualidad fundamental de la inteligencia humana proviene de su conocimiento de un sí mismo que está separado y es distinto del mundo objetivo». Los sátrapas orientales son ratas que no han pasado de la fase del pensamiento mágico infantil que considera que sus acciones y pensamientos son la causa de todas las cosas. Son patéticos absolutistas disfrazados de Carnaval de manera permanente. Y lo peor es que se pensaron que podrían someter eternamente al pueblo con sus chiquilladas (y casi lo consiguieron; el dictador de Libia durante cuarenta años). Y lo peor es también el papel de un Occidente que les ha reído las gracias durante muchos años, muchos, casi los que median entre el reparto colonial de estos territorios en el siglo XIX y principios del XX hasta ahora, cuando las cosas parecen estar cambiando. Es hora de que los países del otro lado del Mediterráneo avancen hacia sociedades adultas que sustenten democracias avanzadas de una vez, en beneficio de todo el mundo. Y que las ratas orientales se escondan con sus disfraces carnavalescos en las cloacas de las que nunca debieron salir.