El Zócalo en Madrid

Julieta Venegas
Julieta Venegas

Una entretenida recomendación de ocio y cultura para este próximo fin de semana, para quien pueda y quiera acercarse: «México celebra el Centenario de su Revolución del 18 al 21 de noviembre en la Plaza de España en Madrid, donde durante cuatro días habrá gastronomía mexicana, música y las Rutas de México para recordar los cien años del inicio de la lucha de la Revolución Mexicana», informa Europa Press. «La banda sonora de esta celebración vendrá de la mano de conciertos gratuitos de importantes artistas mexicanos como Julieta Venegas -el sábado a las 13 horas, en su primera actuación en España tras su maternidad- y los grupos Instituto Mexicano del Sonido -domingo, 13:30 horas- y Kinky -domingo a las 16:00-. Además, en la Plaza de España se podrán conocer las propuestas de Rutas de México y disfrutar de una gastronomía considerada Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad. No faltarán los grupos de mariachis y de danza folclórica. El 20 de noviembre de 1910 los campesinos mexicanos, organizados en ejércitos liderados por Emiliano Zapata y ‘Pancho’ Villa, entre otros, se levantaron contra el dictador Porfirio Díaz al grito de Tierra y Libertad. Fue la primera gran revolución social en América Latina y sentó las bases del futuro de México.» En definitiva, un pedazo del Zócalo del DF, trasplantado a la Plaza de España. ¿Tiene buena pinta, no?

Sound people

Afecto
Afecto

Los afectos tienden lazos invisibles entre los seres humanos. Sin su impulso estaríamos desnudos, por más ropa que lleváramos encima. Sentiríamos mucho frío sin una palmada de ánimo, sin un sms de apoyo, sobre todo cuando estás mal… Aunque a veces uno prefiera estar solo, al final da mucho calor saber que hay gente, ahí fuera, que se acuerda, que te quiere, que no estás solo en el mundo, especialmente cuando vienen mal dadas. Y en estos tiempos digitales, cuando una realidad virtual funciona en paralelo a los mundos de siempre, es increíble el calor que se recibe a través de estas nuevas realidades. Afectos para ir llenando las alforjas y recargando las pilas desde que arrancamos nuestro camino en el mundo hasta que damos el último paso. Afecto, que es lo que nos distingue, como humanos, de las bestias. Afecto para vencer la adversidad y espantar el miedo, afecto procedente de la buena gente, de la «sound people», una expresión irlandesa que me acaban de enseñar y que me encanta. Buena gente, gente buena, sound people… a las demás gentes, a las gentes chungas, que las hay, que se queden a solas mascando sus miserias.

Querida i griega

I griega
I griega

Cuentan los periódicos que la nueva Ortografía de la Real Academia Española pretende que la penúltima y entrañable letra del alfabeto que aprendimos en nuestra infancia pase a llamarse «ye» en lugar de «i griega». Si esto es así, yo no sé si me voy a acostumbrar. Son muchos años con ella como para llamarla ahora de otra forma. La i griega de ya, de yacer, de yacimiento, de yanqui, de yantar, de tantos nombres asiáticos, de tantas palabras latinoamericanas de exóticas resonancias, de yegua, de yelmo, de yema, de yerto, de yesca, de yeso, de ¡yeti!, de yodo, de yoga, de yugo, de yugular, de yunta, de yo… La i griega está en la identidad de nuestro idioma. Lo que más me gusta de esta i es que liga conceptos, y en eso nos recuerda su procedencia griega, origen del mundo contemporáneo y de la democracia: igualdad y libertad. También democracia y derecho a la información: no existe una sin la otra, y es justo lo que Marruecos está impidiendo a toda costa con la revuelta saharaui y con su bloqueo informativo.