¿Qué habría pasado si…? (2)

Halloween
Halloween

Desde la anterior entrega, en este fin de semana preñado de buñuelos de viento y huesos de santo, parece que Mariano Rajoy se ha animado a ir enseñando la patita de la agenda oculta que nos prepara si gana en 2012. Debe de ser cosa del azúcar de los dulces de Todos los Santos. En el diario El País el líder del PP avanzó, el domingo, que le gustaría hacer en España algo similar al plan de ajuste presentado por su colega conservador David Cameron en el Reino Unido, aparte de poner en entredicho el futuro de derechos civiles como el matrimonio homosexual y la ampliación del derecho al aborto. Este mismo martes vuelve a la carga y desvela que privatizará servicios públicos esenciales. Se va animando el líder del PP, pasito a pasito, a mostrar las hojas de sus planes. Quizá se acabe de calentar cuando se conozcan los resultados de las elecciones legislativas que se celebran hoy en Estados Unidos, con esos ultras del Tea Party a cuya vera cualquier disfraz de Halloween, por terrorífico que sea, parece una inocente broma de parvulitos. Anoche recibí un correo de la plataforma de Barack Obama en el que se me recuerda que, según los datos del censo, resido en Carolina del Norte y me pide que vote por la demócrata Elaine Marshall para el Senado. Se ve que tengo algún primo por allá (y cierto es que algo de familia norteamericana tengo). A ver qué puedo hacer. Qué miedo.

¿Qué habría pasado si…?

Alejandro Agag
Alejandro Agaggh!

«(Un teletipo de Loco Carioco News) El portavoz del Gobierno, Alejandro Agag, ha anunciado  esta mañana, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros presidido por Mariano Rajoy y vicepresidido por Ana Botella, que el Ejecutivo del PP acaba de acordar un amplio programa de ajuste con el objetivo de ahorrar 95.000 millones de euros y reducir el actual déficit público del 11% hasta el 3% a lo largo de la legislatura. La enorme dimensión del ajuste -que la oposición socialista considera que se debe más a las pulsiones ideológicas de los conservadores, siempre defensores de reducir el peso del Estado, que a una necesidad inevitable de acabar con el déficit a esa velocidad- se va a traducir en la pérdida de casi medio millón de empleos públicos, una reducción media del 19% en cuatro años en el gasto de los departamentos ministeriales, unos recortes adicionales de 8.000 millones de euros de ayudas sociales…» Vale, vale, paro, no se abandonen a los ansiolíticos; es una ficción que se apoya en los datos del recorte que acaba de decidir en el Reino Unido el Ejecutivo conservador. Pero, ¿qué habría pasado en España si en esta crisis, en vez del PSOE, hubiera estado gobernando el PP?

Triste cuento

Niña
Niña

Érase una vez dos colegios, separados por una calle, en el mismo barrio, cualquier barrio, qué más da. El primero, público; el segundo, concertado. Uno era, digamos, más multicultural, acorde con los múltiples tonos de la piel de la España contemporánea: había niños y niñas de múltiples orígenes, de aquí, pero también de allá, de allende los mares. Pero todos eran españoles, claro, que es algo que algunos olvidan. La ciudadanía está por encima de la piel. En el segundo colegio eran todos sólo de aquí; apenas había niños cuyos padres hubieran venido de fuera. Son dos mundos paralelos, que se desarrollan a un tiempo, y con tristeza. Los niños que se crían en el segundo colegio están creciendo en una burbuja irreal, y cuando se den de bruces en el futuro con una realidad multicultural quizá se pregunten qué ha pasado durante los años pasados. También los del primer colegio se podrán hacer las mismas preguntas. Quiénes les impiden que se mezclen, crezcan juntos y aprendan juntos. La Administración, la Comunidad de Madrid en este caso, tiene mucha responsabilidad en haber consagrado estos mundos separados. También muchos padres que no quieren que sus hijos se mezclen. Se están creando nuevos guetos ante nuestros ojos, y parece que nadie hace nada por evitarlos. Se están alimentando prejuicios muy peligrosos. Atención a la sociedad que se avecina. Este es un triste cuento y hasta podría ser un triste SOS desesperado. Ahora bien: seguro que muchos de estos padres luego cogerán a sus hij@s y les llevarán a conocer países extranjeros: «Es bueno que el niño conozca otras culturas». Cuánta hipocresía. Cuánto cinismo. Este es un triste cuento. Vaya tela. La cosa tiene cojones. Oh, yeah.