Carta a mi sobrino

Libia
Libia

Querido Alberto. Acabas de hacer 18 años. Ya eres mayor de edad. Cómo pasa el tiempo: aún recuerdo cuando eras pequeño, como un garbanzo revoltoso. Ya eres adulto y tienes plena capacidad de obrar y para hacer cosas que antes te estaban vedadas. Puedes, por ejemplo, sacarte el carné de conducir. Y también puedes votar. Tienes en tus manos -y podrás ejercerlo en las próximas elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo- el derecho a elegir quién gobierna el espacio público. Parece una tontería, pero hay muchas personas que han dado su vida para que los jóvenes como tú puedan realizar un gesto para nosotros ahora tan familiar como introducir un voto en una urna. Fíjate en todos los jóvenes que están participando en las revoluciones árabes, movidos por un ansia de libertad y de sacudirse de encima a los amojamados sátrapas que les venían gobernando. Muchos de esos jóvenes seguro que no han podido votar nunca, o quizá lo hayan hecho en elecciones falsas, de cartón piedra. Jóvenes, por cierto, muchos de los cuales han empleado las redes sociales virtuales para armar esta revolución. Jóvenes y adolescentes árabes que hacen un uso adulto de las redes y que nos han dado una lección a muchos mayores occidentales obsesionados con hacer un uso adolescente de las redes.

Los pájaros

Alberto Sánchez
Alberto Sánchez

Paseaba el escultor Alberto Sánchez (Toledo, 1895; Moscú, 1962) -uno de los fundadores de la denominada Escuela de Vallecas– por los alrededores de Alcalá de Henares cuando se le ocurrió levantar un Monumento a los Pájaros, una pieza que nunca se llegó a erigir y que motiva la exposición que se puede visitar hasta el 9 de mayo en la Sala El Águila, de la Comunidad de Madrid. Alberto, que mezcló en su obra elementos de la cultura popular con aportaciones surrealistas, es el autor de la escultura El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella, que en su origen se mostró en el célebre pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937 (junto al Guernica de Picasso y otras obras rompedoras de la cultura española en aquel entonces); una copia de esta escultura coronada por un rojo cuerpo celeste puede verse hoy en día justo a la entrada del Museo Reina Sofía, de Madrid. El sueño de Alberto de levantar su Monumento a los Pájaros se truncó por la Guerra Civil, la dictadura y el exilio posterior que le acompañó, pero quizá pueda verse ahora concluido en la España democrática del siglo XXI y establecerse sobre el Cerro Almodóvar, de Vallecas. Ojalá, porque no habría mejor forma de completar en su tierra el anhelo de libertad que perseguían Alberto y sus compañer@s de generación artística.