Desprecio y memoria

Niyireth Pineda
Niyireth Pineda

Cuando alguno de mis compatriotas desprecia a los inmigrantes que han llegado a España en los últimos años, está despreciando a un tiempo a los trabajadores que hicieron posible buena parte del crecimiento económico desde finales de los 90 -truncado por la crisis global-, a las personas que cuidan a sus mayores y a sus críos en muchas casas, a los soldados que por desgracia están muriendo allende nuestras fronteras… Están insultando también a los hijos de estos inmigrantes, tan españoles como nosotros, a los que construirán la España del futuro. Y, sin darse cuenta, están insultando también a sus abuelos, a los españoles que probablemente tuvieron que emigrar a otros países para buscarse la vida hace decenas de años. La memoria, en este país, es de una gran fragilidad; está hecha de una pasta muy ligera, que se deshace entre los dedos al mínimo soplido. Así somos.

Israel

Amos Oz
Amos Oz

“A Antonio. Espero verte aquí en Tel Aviv un día. Saludos y abrazos. David Broza.” No soy amigo de autógrafos ni de esta clase de cosas, pero una buena compañera de gabinete, de visita de trabajo hace un año en Israel, me trajo éste del conocido cantautor contemporáneo hebreo, con quien coincidió en unas jornadas. Pienso en Broza y en otros autores israelitas que -como tantas cosas- me ha descubierto mi mujer, Sonia. Pienso en la obra profundamente humana de Broza, de David Grossman, de Abraham B. Yehoshúa, de Amos Oz… Pienso en todos ellos y me imagino que estarán horrorizados ante la última y execrable barbaridad del Gobierno derechista que les rige: el ataque a una escuadrilla de barcos con ayuda humanitaria para Palestina, que se ha saldado con un número indeterminado de muertos civiles. Yo defiendo la existencia del estado de Israel, que quede claro, pero de un Israel en paz con sus vecinos, libre también de amenazas para su existencia (es significativo el odio a lo judío que sigue existiendo en España), y que sea noticia por sus muchos avances en distintos campos,  y no por machacar al prójimo. La pasada semana, sin ir más lejos, me presentaban una innovadora aplicación informática desarrollada por una empresa española con un socio… israelí. ¿Cuándo será ese país noticia por tales asuntos, y no por repartir palos a diestro y siniestro? ¿Es tan difícil? Porque de lo contrario se me hace difícil ir a Tel Aviv a conocer a Broza.