Viva el tren

AVE
AVE

El uso del avión se ha convertido en una práctica cada vez más incómoda en casi todo el mundo. Estancias interminables en aeropuertos interminables antes de poder embarcar; colas, despelote y chequeos para pasar por el arco detector (para esto, que venga ya el escáner corporal); mala educación -para qué negarlo- de mucho personal; retrasos injustificados que dan al traste con todas las planificaciones; conflictos laborales abusivos por parte de quienes tienen la sarten por el mango (controladores, pilotos…); espacio diminuto entre los asientos de pasajeros (cualquier día encontrarán más lugares para embutir gente: ¿qué tal la bodega de carga? ¿o el espacio entre los alerones?) … El ansia de volar que ha perseguido al ser humano desde Ícaro nos ha salido cara. El viaje aéreo se transforma con frecuencia en una pesadilla que deja el cuerpo magullado, y uno cada vez ama más el tren y el AVE, tan pacífico y grato en comparación con su hermano alado.

Madrid ↔ Lisboa

Estación de Delicias
Estación de Delicias

Estamos de centenarios en esta gran, extraordinaria metrópoli de Madrid. Ha cumplido 100 años una de sus arterias principales, la más entrañable para muchos madrileñ@s y visitantes: la Gran Vía, que surgió como ansia de modernidad hace cien años en una ciudad entonces carente de semejantes ensanches. Y ha cumplido 30 años más que la Gran Vía, 130 nada menos, la vieja estación de tren de Delicias, hoy Museo del Ferrocarril, que en su origen daba servicio a las conexiones ferroviarias entre Madrid y Lisboa. Es un placer pasear por la Gran Vía y deleitarse con sus edificios, y también es una delicia hacerlo por la estación homónima y contemplar los viejos trenes, varados allí como veteranos navíos cansados de singladuras (visita ésta muy recomendable si tienen niñ@s, por cierto).  Madrid ↔ Lisboa. Qué mejor manera de hablar de ambas ciudades que desear que pronto, cuanto antes, entre en funcionamiento -se calcula que para 2013- el AVE que acerque y estreche los lazos entre las dos capitales ibéricas, que han pasado demasiado tiempo una de espaldas a la otra. Qué delicia será coger un tren de alta velocidad a la orilla del Manzanares y, a las pocas horas, contemplar el atardecer sobre el Mar da Palha de la bella ciudad portuguesa, diluyéndonos en él.