Crisis de codicia

Codicia
Codicia

«Aquí en España, doctora, se ha concentrado una gigantesca crisis de codicia, que llegó a sus límites alimentada por el proverbial apego de cada cual a lo suyo y a la ausencia de sentimiento colectivo, al egoísmo del españolito y al ande-yo-caliente-ríase-la-gente. Los bancos lo pusieron todo perdidito de créditos tirados por los suelos, pero, ¡ay!, ya no nos queremos acordar de aquellos años en los que todos deseábamos que los pisos valieran más, y más, y más… Venga, doctora, que nos creímos todos millonarios de golpe y mi piso de mierda llegó a costar lo mismo que un adosado en las afueras de París. ¿No nos dimos cuenta de que aquello era una falacia que tenía que reventar o, más bien, no nos quisimos dar cuenta? Políticos y bancos tuvieron una enorme parte de responsabilidad, sin duda, unos por permitir la burbuja y no velar por el bien común y otros por llenarla de aire caliente, pero, ¿y el comportamiento de cada cual? ¿Para qué vale que el precio de su piso en aquel entonces creciera sin parar, si resulta que sus hijos no se podían emancipar? Las consecuencias de aquella locura colectiva de codicia las vamos a pagar durante generaciones: el país se endeudó hasta extremos, y ahora eso es el pretexto perfecto para recortar y recortar servicios públicos. Mi codicia, y la tuya, y la de aquel, y la de aquella, nos ha traído la ruina a tod@s. Gracias a tod@s por esta nada tan absoluta.»

Tú dices tomate, yo digo rescate

Tomate
Tomate

El amor por los eufemismos del Gobierno del Pop Party ha traspasado nuestras fronteras. El último rodeo circunloquieril para no pronunciar la palabra “rescate”, evitada como gato escaldado que huye del agua caliente por el ministro De Guindos en su comparecencia del sábado por la tarde para anunciar el RESCATE, causa mofa y befa. En la versión digital de la prestigiosa revista norteamericana Time aparece hoy un divertido artículo firmado por la corresponsal en Madrid, Lisa Abend, You Say Tomato, I Say Bailout: How Spain Agreed to be Rescued (Tú dices tomate, yo digo rescate: Cómo España aceptó ser rescatada), que refleja a la perfección la negativa del Ejecutivo español a llamar a las cosas por su nombre. Mala cosa esta de intentar enmascarar la realidad, tan practicada por el poder gobernante. Y respecto al rescate para salvar a la banca, sería deseable que nos contaran toda la verdad del tomate, que el asunto valga para que vuelva a fluir el crédito y que esto no suponga más recortes. Pero sobre esta última parte, ¡ay!, uno tiene muchos, muchos temores desde el momento que los 100.000 millones de euracos que se destinan al rescate van a ir a engrosar el déficit público español. Habrá tomate.

PD.- Es vergonzoso y vergonzante que Rajoy no fuera el encargado de anunciar el sábado el RESCATE. Indignante en un mandatario que llegó al poder con la promesa de decir siempre la verdad; llamar al pan, pan y al vino, vino; y bla, bla bla…