Carabanchel Alto, nación

Manolito Gafotas
Manolito Gafotas

En resultas que el promotor del acto por el denominado derecho a decidir que se iba a celebrar en Madrid el próximo día 17 proviene de Carabanchel Alto, como yo mismo, Alberto Chicote y el gran Manolito Gafotas. Ha habido mucha alarma y alharaca contra este activista y la Justicia ha prohibido la celebración de este acto que había sido autorizado por el Ayuntamiento de Manuela Carmena. No lo entiendo, porque, sin duda, el referéndum de Cataluña es motivo de honda preocupación, desde decenios, entre los pobladores de un barrio humilde, obrero y cariñosamente periférico como del que procedo. Yo siempre he pensado, la verdad, que Carabanchel Alto debe ser considerada una nación. Solo hace falta un poquito más de pedagogía y de instrucción en las aulas carabancheleras para que este concepto llegue a triunfar. Será la manera de reivindicarnos frente al maltrato permanente de los vecinos envidiosos de Aluche, Cuatro Vientos y Carabanchel Bajo, que nos vienen ninguneando desde hace siglos. Ay, los de Carabanchel Bajo: nunca han soportado que en el Alto corriera más el aire y fuéramos más mejores y más guapos que ellos. Hacen falta más activistas por la independencia, de Cataluña y de donde sea, sí. Por todo ello, Carabanchel Alto, nación ya. Votación y emancipación. Basta de ser una colonia de los barrios de los alrededores. Pongamos fin a tanta opresión.

Blanco y negro

Adiós, Colombo
Adiós, Colombo

Algún día le contaré a mi hija que la tele con la que yo me crie tenía solo dos canales: VHF y UHF, la primera y la segunda, en blanco y negro. Ahora tenemos cuatrocientos mil canales, tele por Internet y por el móvil, muchos colorines por todas partes, y a veces no hay muchas cosas que merezcan la pena. Por delante de nuestros ojos de niños y luego de adolescentes fueron desfilando series legendarias: La abeja Maya, Mazinger Z, La Bola de Cristal, M*A*S*H, Colombo Algún día le contaré a mi hija que los niños de antes viajábamos con nuestros padres comprimidos en las vacaciones de verano en unos coches diminutos, como el 127 que tuvo su abuelo, con rumbo a destinos turísticos lejanos y exóticos en aquel entonces para los niños de Carabanchel Alto, como Fuengirola. Que no teníamos consolas de videojuegos, ni teléfonos móviles, ni ordenadores. Ni habíamos montado en avión. Que jugábamos en calles de barrios humildes en los que apenas había coches. Que quienes para ella somos personas mayores formábamos parte de un decorado que ya no existe, y que, aunque eran tiempos de blanco y negro, podíamos ser felices.

Recuerdos y sabores

Alberto Chicote
Alberto Chicote

En la cena se van entremezclando los recuerdos, dulces y salados, con los sabores del menú largo y ancho que nos ha preparado nuestro querido cocinero Alberto Chicote, rebosante de bonhomía y cariño hacia sus ex compañeros de clase, que nos juntamos esta noche del viernes 26 de febrero en su restaurante, el NODO. Va desfilando por la mesa la fusión del mediterráneo y de oriente que atesora Chicote. Estallan y se expanden por el paladar los aromas del pan de gamba con salmorejo, albóndigas con miso, pizzas de cristal,  dim sum de oreja, tataki de atún, jamón de toro, sushis y sashimis ibericoorientales, secreto ibérico marinado, finísimas tempuras, esturión ibérico, jarrete de ternera braseado, bombas de lichis… En las conversaciones de Cabeza, Carrrillo,  Javi, Casco, Rubiato, Concha, Fuentes, Esther, Angus, Nacho,  David, Nuria, Tito, Quillo, Dorado, Luna, Conde, Torrecilla… aparecen los recuerdos, el teacuerdasde y el quéhacesahora, unas pinceladas para ponernos al día, sacudirnos el peso y el paso del tiempo y volver a corretear juntos, entre empellones, por los patios del colegio Amorós. ¡Buena suerte, compañer@s!