Inmigrante aliviado

Cataluña
Cataluña

«Está claro que el señor Mas se volvió un poco loco, oiga; dicho sea sin ofender y en mi modesta opinión. Yo llevo aquí sinco años de taxista; soy de Colombia. Soy inmigrante, pero no soy tonto. Yo pensaba que Mas lo iba a conseguir en estas elecciones, con esos mítines con tantas banderas; venga banderas por todos lados. Con todos los problemas que tiene España, faltaba esto de la independencia de Cataluña para añadir uno más. Pero ahí el empresariado ya le ha dicho que de qué iba, que si estaba loco o qué; que esto del soberanismo está bien para dar pedales, pero no para que se salga la cadena de las ruedas, que se iba a dar un tortaso, y ensima fuera de Europa. Y luego está lo de los recortes sociales. Mire usted, en Cataluña conozco a algún compatriota que está harto de los recortes del Mas, que han sido a lo bestia. Posiblemente mucha gente le ha dejado de votar también por eso, por los recortes. O sea, que me alegro como taxista que soy de que no se levante una nueva frontera en Cataluña, porque mira que sería triste tener que pasar una barrera si alguna vez me salía algún viaje con el taxi. Yo soy colombiano, pero vivo aquí y tengo derecho a opinar de las cosas. Creo que Mas debería irse para su casa, pero ya sé que en este país, como en el mío, no dimite nadie. Bueno, aquí se apea usted, ¿no?; pues buenas noches, y qué alivio. Que intenten resolver la crisis y se dejen de ensoñasiones y de banderas.»

Imagine en estos tiempos convulsos


Estos días de noticias tan convulsas son espeluznantes para el organismo de los seres que no creemos ni en banderas, ni en dioses; que ni somos nacionalistas, ni somos religiosos, pero que algo tenemos que decir al respecto. Nuestra alma vaga errabunda y sin un madero al que agarrarse para no caer en el vacío, mientras contempla con pavor la que se está liando en el norte de África y otros países musulmanes por una película o tráiler de supuesta y tonta película que ridiculiza a Mahoma, lo cual ha inflamado a masas de fanáticos en una especie de nueva cruzada contra Occidente. Desde luego que el promotor o promotores de esta tontería que corre por YouTube tienen ganas de joder el ascua, como se decía antaño, y sin duda que han conseguido lo que buscaban. Y respecto a los ardientes defensores de esta fe, ¿por qué no demuestran la misma energía para tratar de construir regímenes que garanticen la democracia y la justicia social? Todo ocurre ante el despliegue naval de Estados Unidos y el mutismo de Europa, que hace agua en el océano de una crisis sin final que parece tenerla atada de pies y manos.

¿Se imaginan un mundo sin dioses, sin banderas, en el que el ser humano fuera la única medida para todas las cosas? Imaginar las cosas es la única manera, con frecuencia, de trabajar para seguir avanzando y hacerlas posible, algún día.

PD.- Con una palabra española de origen árabe, «algarabía», ha calificado el presidente del Gobierno el agitar de cientos de miles de banderas independentistas esta semana en Cataluña en el marco de la Diada, como si fuera una cosa menor o flor de un día. En este asunto hace falta diálogo y avanzar, de una vez por todas y sin miedo, en la construcción de una España federal que a todos nos acoja, se sienta cada cual como quiera sentirse y en la que las tensiones por las banderas pasen a ser pasto de la historia.

PD2.- Los que imaginan un mundo mejor y se oponen a los recortes sin ton ni son de nuestro querido Ejecutivo tienen hoy cita en las calles de Madrid, con motivo de la Marcha Social que converge en el foro.

Tiene que llover

Duran
Duran

Tiene que llover a cántaros sobre la piel de toro. Para eliminar las boinas de suciedad y polución que se aposentan sobre las ciudades. Una lluvia suave y persistente a la vez, que elimine la contaminación acumulada en este cálido otoño. Y que luego salga el sol y blanquee la piel de toro, sin llegar a cuartearla. Un agua purificadora que, sobre todo, se lleve por delante los prejuicios que a estas alturas todavía existen entre las comunidades de esta antigua nación, una de los más viejas de Europa para tantas cosas. Los prejuicios entre norte y sur; entre este y oeste. Los prejuicios sobre los que cabalgan formaciones nacionalistas como la de Duran i Lleida, que acaba de cargar contra los jornaleros andaluces, una vez más, olvidándose de los millones de emigrantes andaluces, y de manchegos (mi padre entre ellos), y de gallegos, y de extremeños… que marcharon a Cataluña décadas atrás, sin cuyo trabajo y entusiasmo la industria catalana nunca habría podido desarrollarse. Y que se borren también los prejuicios que en muchas zonas y en muchas latitudes ideológicas se siguen teniendo hacia Cataluña, que ha sido siempre motor de España. Y que, tras la lluvia, la nación se funde sobre una defensa común de valores, y no sobre un conjunto de banderas desvaídas.