Un volcán bajo los cimientos

Techo del hemiciclo
Techo del hemiciclo

Hoy un diputado ha insultado gravemente a un ministro del Gobierno de España, disparando en el hemiciclo una tensión insoportable. ¿Ha reparado este diputado en la imagen pública que actitudes como la suya producen, minando por completo la confianza de los ciudadanos en la política? ¿Le importa algo? En otras ocasiones son otros los que vierten sus porquerías. Deberían sobrar los exabruptos y las palabras gruesas en el que algunos llaman templo de la palabra. Porque la imagen que se traslada a la sociedad es penosa, porque se alimenta un caldo de cultivo ideal para para la propagación de populismos y extremismos.

He escrito muchas veces que la política interesa y es noticia cuando es escándalo y es bronca. Los medios también tendrían que reflexionar. Porque no es normal que el debate de esta mañana en los mentideros mediáticos fuera si hubo escupitajo o no al ministro Borrell.

En el solar que ocupa el Congreso de los Diputados había un monasterio, el convento del Espíritu Santo. Hoy parece, más bien, que bajo esos cimientos se esconde un volcán de lava ardiente cuyas fumarolas tapan todo el trabajo que se lleva a cabo en esta Cámara en beneficio de la sociedad a la que se debe y que es fuente de su legitimidad.

Ciclogénesis explosiva

¡Qué divertido!
¡Qué divertido!

Los meteorológos hablan de que una ciclogénesis explosiva, un fenómeno de la naturaleza, azotará hoy el tercio norte de España, con viento con fachas, digo rachas, superiores a 100 kilómetros hora. Así que al loro los habitantes de esas zonas, amárrense bien los sombreros y otros atavíos. Aunque, para rachas de viento explosivas, los recortes últimos con el único objetivo del ajuste contable que contienen los Presupuestos del Estado vistos ayer en el Congreso. Qué barbaridad, que ciclogénesis explosiva la de Rajoy y su alegre muchachada del Consejo de Ministros. Porque es verdad que siempre están alegres los condenados y condenadas; ¿de qué se ríen tanto? ¿No sería mejor que aparecieran con gesto contrito, como la ministra italiana aquella, en lugar de aparecer con ese jeto tan divertido que muestran? Está claro que desde que aplaudieron la entrada de España en la guerra de Irak en el Congreso (¿recuerdan?) todo les divierte, todo es motivo de alharaca. Ahora, ¿qué les entretiene, pensar en la caja que harán sus coleguitas cuando privaticen todos los servicios públicos después de dejarlos exangües (pues tal es su objetivo neocon: el que quiera sanidad, que se la pague; el que quiera educación, que se la pague)? Ellos son los detonantes de la ciclogénesis explosiva que se abate sobre el Estado del Bienestar. Y esa ciclogénesis explosiva acabará traduciéndose en protestas ciudadanas.

PD.- Los voceros del PP siguieron ayer con la matraca de la justificación de la injustificada retirada de la tarjeta sanitaria a inmigrantes sin papeles. «La sanidad española, para los españoles», vinieron a decir. «España, para los españoles», es el mensaje de su irresponsable, intolerable y xenófoba postura de agitar el espantajo de la inmigración para justificar los recortes sanitarios.