Des-orientación

Brújula
Brújula

«Doctora querida, tengo menos credibilidad que una acción de Bankia y menos palabra que un portavoz del gobierno del PP. Me hundo como las cotizaciones bursátiles y estoy más quemado que los puros que se fuma pausada y relajadamente Rajoy en La Moncloa mientras todo arde y se va al carajo a su alrededor. Mi cuerpo atufa y despide un olor a rata como las ratas financierobancarias que nos han llevado a una crisis que el común de los mortales no ha originado, pero que el común de los mortales sufre como una de las siete plagas de Egipto. Mi mente se desmantela al ritmo que se están desguazando servicios públicos, proyectos vitales y grupos de trabajo. Después de esta charleta, tengo, doctora, una mala noticia que darle: me quedan cuatro chavos en la cuenta corriente porque me acaban de finiquitar con la nueva reforma laboral, así que no sé cómo pagar sus, por otra parte, para mí inestimables servicios. No deje de atenderme, porque me quedaré sin brújula a la que encomendar mi norte, que ya no sé si estará en mi sur, en mi este o en mi oeste.»

¿Pero lo público no es siempre un estorbo?

Bankia
Bankia

Estos furiosos neoconservadores españoles que gobiernan lo público a su pesar, porque no creen en ello, que desprecian los servicios comunes, tiran ahora de iniciativas nacionalizadoras para que Bankia no caiga. ¿Pero lo público no les estorbaba siempre? Pues parece que no: con la misma mano que arrebañan diez mil millones de euros de la sanidad y la educación públicas, se aprestan a soltar una gallina pública igual de multimillonaria para que la exentidad del excolega Rodrigo Rato no se vaya por el sumidero de la crisis. El mismo celo público podrían emplear para ayudar, por ejemplo, a las centenares de miles de personas sometidas a hipotecas leoninas dadas por las entidades bancarias, con simpatía sin límite, a lo largo de todos estos años de burbuja inmobiliaria. O para que los inmigrantes sin papeles no se queden sin cobertura sanitaria. O para tanta gente que lo está pasando tan mal y que lo va a pasar peor con el apego a la motosierra de este Gobierno.

El IVA de los chuches

Chuches
Chuches

Santo Dios. Cada viernes un sobresalto con este Pop Party. Ayer se desdicen por enésima (sin duda penúltima vez) y, en un nuevo ejercicio de malabarismo político, el Gobierno anuncia sin anunciar (así hace las cosas este Ejecutivo, como sin querer, para que no duela aunque duela igual) un aumento del IVA para 2013 como última bala contra el rampante déficit, echando por tierra todo lo que habían dicho al respecto. ¿Recuerdan aquella fabulosa campaña de Esperanza Aguirre contra el alza de este impuesto cuando el PSOE lo hizo? ¿Se acuerdan de aquella fastuosa declaración de Mariano Rajoy sobre el IVA de «los chuches» de los pobres niñ@s? ¿Han olvidado todas las invectivas que echaron por la boca? El vídeo de abajo, #MentirasMasIVA, le pega un buen repaso en forma de recordatorio a todo esto. Y lanzan semejante bomba, sin lanzarla, como hacen ellos, el mismo día que se conoce el desolador y calamitoso drama de España con las nuevas cifras del paro reflejadas en la EPA. Un fracaso colectivo como país, la ruina de los sueños de millones de compatriotas que no tienen manera de encontrar trabajo. Afuera cae la lluvia, el agua repiquetea contra las ventanas de mi cuarto, quizá sean las lágrimas de tantas y tantas gentes que lo están pasando tan mal. El Gobierno va a subir el IVA de los chuches. Millones de españoles cada vez están más famélicos y van a pasar mucha hambre en sus derechos sociales con los tijeretazos de estos políticos conservadores. Ayunos de trabajo, ayunos de derechos.

PD.- Qué mezquinos son los eufemismos del poder. Ayer en el Gobierno le dieron todo tipo de vueltas para evitar hablar de incremento de IVA, que disfrazaron como un aumento de la «imposición sobre el consumo». Mala cosa no nombrar las cosas por su nombre, más en Rajoy, que se había comprometido en su investidura a «decir la verdad, aunque duela, y a llamar al pan, pan, y al vino, vino».