El fin del mundo (tal y como lo conocíamos)

No parece que hoy, 21 de diciembre, se vaya a acabar el mundo, porque parece ser que la lectura que se ha hecho de un panel jeroglífico maya de México es errónea. Así que tendremos que seguir aguantándonos los unos a los otros. Lo que sí parece este 21 de diciembre, cuando se cumple un año de Mariano Rajoy como presidente, es que se está acabando el mundo tal y como lo conocíamos. Nuestro mundo: fin de la sanidad y la educación públicas, servicios públicos depauperados, derechos y libertades por los suelos, recortes sin doquier… Todo está mucho peor que hace doce meses atrás, con un PP que ha visto desaparecer esa aureola de que con ellos todo iba a arreglarse como por ensalmo y la crisis iba a decir adiós por arte de birlibirloque. El mito de que con Mariano y sus cuates iba a solucionarse todo porque casi que tenían poderes mágicos y estaban tocados por la gracia de algún dios rodó por el suelo. Aquí seguimos, y seguiremos empeorando merced a sus políticas neocon. Feliz fin del mundo.

Interesante vídeo: #elañodelcambiazo. Para echarse a temblar.

El TC le para los pies al Gobierno

Stop
Stop

Es tanta la espuma (sucia en general) que cubre los días y la sinvergonzonería de malas noticias acumuladas jornada tras jornada, que uno corre el riesgo de pasar por alto las cosas buenas que también siguen ocurriendo. Yo quiero destacar hoy una: el Tribunal Constitucional ha dicho no a una de las mayores tropelías del Gobierno conservador, la retirada de la asistencia sanitaria gratuita a los inmigrantes irregulares, una medida xenófoba, injusta y, sobre todo, peligrosa, por cuanto crea guetos sanitarios. Acaba de trascender la noticia de «que el Tribunal Constitucional ha avalado la decisión del País Vasco de garantizar la atención sanitaria pública y gratuita a estas personas y por tanto la asistencia universal, al entender que la desprotección de este colectivo repercute en su salud individual y tiene además implicaciones en la del conjunto de la sociedad. Según el Alto Tribunal, las autoridades «deben prevenir la propagación de determinadas enfermedades infecto-contagiosas» y «evitar riesgos de tipo sanitario». Por lo tanto, permite al Gobierno vasco seguir expediendo tarjetas sanitarias a los ‘sin papeles’ de acuerdo a unos «criterios mínimos» de empadronamiento y arraigo», según figura en el resumen de prensa de La Moncloa. Un buen varapalo para el Gobierno, en donde deberían recordar que los derechos básicos de las personas deben anteponerse a todo y que para su política de recortes enloquecidos también hay límites intocables.

Agujeros zampadores

Cecilia
Cecilia

«»A cada paso que piso», doctora, «un paso menos que dar», cantaba Cecilia. Lo malo, doctora, es pasos, ¿hacia dónde? Porque, oiga, estos días veo a mis congéneres dar un paso, y de repente se abre ante él, o ante ella, en plena calle, un abismo negro y sin fondo y, ¡pumba!, se lo zampa. Y mira que el congénere aquel o aquella iba prevenido y preparado para la catástrofe, pero pal fondo que se ha ido sin decir amén. «¡Otro que ha caído!», pienso mientras me arrebujo en mi existencia, no vaya a ser que también se la zampe ese negro agujero. Porque, oiga doctora, usted que es tan lista, con esos doctorados y esos másteres que orlan su trayectoria, ¿dónde van a parar todas las ilusiones y todos los sueños, todas las vidas que se está comiendo esta puta crisis sin eructar siquiera? ¿Alguien lo sabe? Antes íbamos al cielo o al infierno, pero ahora parece que acabamos vagando todos en un limbo incierto, como los satélites sin uso que forman cadenas de basura interestelar alrededor de nuestro planeta, sin volver a emitir jamás señales.»