25-S

Una familia española, a punto de ser desahuciada (The New York Times)
Una familia española, a punto de ser desahuciada (The New York Times)

Yo no me manifestaré hoy delante del Congreso, pero respeto a las personas que lo vayan a hacer con respeto dentro de la movilización del 25-S para expresar su malestar, faltaría más. Lo que me parece una falta de respeto es el cerco policial propio de un estado de sitio que ha impuesto el Gobierno, con más de un millar de antidisturbios en el centro de Madrid. Solo les falta meter al portaaviones de la Armada (el único que tenemos) en el cauce del Manzanares. Qué exageración. Esta es la derecha de garrote y tentetieso, sin duda; la derecha que no entiende que haya tanta gente que lo esté pasando tan mal. La derecha rancia que quiere evitar a toda costa disturbios que se puedan ver reflejados en la prensa extranjera. La derecha que compara las protestas de hoy con el 23-F, qué barbaridad, sin que a la secretaria general del PP se le mueva un músculo del rostro ante semejante desatino. Es la misma derecha a la que le trae al pairo la suerte de tanta gente que busca comida en los cubos de basura, recién retratada en un reportaje del prestigioso The New York Times. Esto segundo parece que le da igual. Todo sea que acaben cercando también los cubos de basura con antidisturbios para que tampoco se pueda rebuscar entre la miseria.

Bienvenid@s a la realidad

Garzón
Garzón

En resultas que según las últimas noticias el juez Garzón, abanderado de la lucha contra la corrupción, la guerra sucia, los abusos de poder y las tiranías, era poco menos que un delincuente miserable. Hombre, tendría sus fallos, pero alguna cosa buena hizo por la humanidad, ¿no? Resulta que la reforma laboral que se acaba de sacar de la chistera el Gobierno es la panacea y va a generar cinco millones de empleos, aunque tiene visos más bien de generar otros cinco millones de despidos, y si no al tiempo. Resulta que la realidad se ha presentado de golpe en la puerta de casa, llamando enloquecida, y está jodiendo la vida de muchos compatriotas. Resulta que pensábamos que vivíamos convencidos de que ya lo habíamos visto todo, y resulta que todo lo peor está por llegar. El día de mañana seguro que será peor que el de hoy si no hacemos nada por remediarlo. De momento, el domingo hay concentraciones contra la contrarreforma. La antaño alegría de vivir se está convirtiendo en la pesadilla de vivir, y esto no tiene pinta de mejorar. Qué tristeza más grande deben de sentir muchos compatriotas en este día se supone que consagrado al amor.

Don

Don, en Paliomares
Don, en Palomares

Cada vez que se muere un don me echo a temblar por las loas que se derraman y los inciensos que se prenden, envolviéndolo todo en un aroma denso, dulzón, impenetrable, que tapa las sombras del personaje. Cuánta querencia hay en España a la hagiografía, más que a la biografía; a beatificar y a santificar al personal ilustre y pretérito. Como si la partícula diera dignidad a lo que viene detrás, el significante se convirtiera en significado y nos olvidáramos, en este país con tan poca memoria, de los muchos dones y doñas que han construido la democracia. Ha muerto Fraga, don Manuel para sus admiradores: por mi parte respeto a su marcha, y ya está, desde la más profunda discrepancia ideológica hacia un personaje autoritario y muy de derechas. Todos los días se están yendo en silencio y sin reconocimiento alguno muchas personas que de manera anónima y con la más absoluta humildad pusieron su granito de arena para construir la democracia en España, gentes que en muchos casos sufrieron exilio, o represión, o cárcel por sus ideas, y que no se criaron a los pechos del régimen anterior. Don nadies que son ejemplos para muchos, aunque vivan en espacios más reservados para la memoria, y también en pastos más frecuentes para el olvido.