Democracia

Democracia
Democracia

¿Pueden cambiarse las cosas? Claro: vota, elige, decide. El 22-M tienes una buena oportunidad. No todas las formaciones políticas son iguales, ni defienden lo mismo. la socialdemocracia ha construido el Estado del Bienestar, hay que recordarlo porque en este país la memoria tiende a ser laxa. Decir que todos los políticos son iguales solo le acaba haciendo el caldo gordo a los de siempre, a la derecha. Políticos podemos ser cualquiera, tú o yo, cualquiera que aspire a gobernar el espacio público.¿Es el sistema imperfecto? En efecto, seguro que sí. ¿Que prefieres quedarte en casa? Es otra opción, aunque también puedes elegir el voto en blanco. Es comprensible el cabrero de mucha gente, y hasta se puede compartir: las tesis neoconservadoras nos han metido en una crisis que la gente trabajadora, los que no tenemos asegurado nuestro futuro, no nos merecemos. Pero la democracia representativa de partidos que conocemos en Occidente, por la que mucha gente ha derramado y sigue derramando su sangre, es el mejor sistema político con el que se ha dotado el ser humano, a tenor de lo que uno puede ver cuando le echa un ojo a los libros de Historia. Al menos, es el menos malo. Y seguro, seguro, que se puede perfeccionar, y posiblemente de las protestas que tienen lugar estos días se pueda extraer una lección.

Presidente Zapatero

Zapatero, este sábado
Rodríguez Zapatero

La gobernación de un país es un complejo ejercicio de luces y sombras que a nadie deja contento, ni al que lo ejerce, supongo -por la obligación de conjugar anhelos y realidades-, ni a los que reciben las consecuencias de las decisiones. No es hasta dentro de un tiempo cuando la historia con mayúscula puede hacer un juicio objetivo, alejado del ruido que ahoga el análisis más sosegado. La obra del otro presidente socialista de la democracia, Felipe González, con sus errores y sus aciertos, ha pasado ya a los libros del cole: la incorporación de España a Europa, la modernización del país, la universalización de la educación y la sanidad, la consolidación de la democracia, el sometimiento del Ejército al poder civil… Y lo mismo ocurrirá con los capítulos escritos, también con sus errores y sus aciertos, por el segundo presidente socialista de nuestra joven democracia, José Luis Rodríguez Zapatero: su lucha por la ampliación de las libertades civiles, su defensa de las mujeres y de las minorías, la creación de leyes que consagran nuevos derechos sociales, como la dependencia, la segunda modernización del país, la búsqueda del diálogo y del acuerdo como claves de su acción política, las duras medidas que ha tenido que tomar para lidiar con el morlaco de la crisis global… Es un día triste, por mucho que digan lo contrario, para tod@s los que, a lo largo de todos estos años, han tenido como únicos argumentos el vómito y la mala baba contra un presidente legítimo al que la derecha cainita no dio ni un día de tregua desde su primera victoria en 2004: triste, porque, con el anuncio de su marcha, pronto van a perder una de sus dianas favoritas. Decenas de representantes del sector más ultra de esta caverna rancia fueron a manifestarse esta misma mañana con su talante facineroso a la puerta de la sede central del PSOE, en la calle de Ferraz, que acogía la celebración del Comité Federal. Fueron a dejar un poco del estiércol neofascista en el que han estado hozando durante todos estos años. Que sepan que, aunque se vaya Zapatero, van a seguir teniendo enfrente a muchas gentes que seguimos defendiendo los valores de la izquierda, los valores de la libertad, de la fraternidad, de la igualdad, como mejor aliento para el progreso de la sociedad.

Manteca ibérica

Ojo izquierdo
Ojo izquierdo

Hojeo, con el dolor de cabeza producido por la lectura previa, el delicioso librito que el veterano periodista José María Izquierdo -autor del blog El Ojo Izquierdo– ha dedicado a Los cornetas del Apocalipsis, una tropa integrada a diez personajes cuya sola enumeración turba el ánimo de cualquier ciudadano moderadamente progresista que se haya sentido agredido por la bilis que esparcen desde sus atalayas mediáticas Federico Jiménez Losantos, Alfonso Ussía, Sánchez Dragó, Hermann Tertsch, César Vidal, Antonio Burgos, Juan Manuel de Prada, Carlos Dávila, Pío Moa e Isabel San Sebastián. «Insolentes y lenguaraces, insultan como tabernarios y vilipendian como desfachatados. Son, además de reaccionarios, exactos representantes del cutrerío hispano que desprecia todo lo que, encogidos por el desconocimiento, les asusta. Para ellos no hay feministas, sino tiorras feministas; no hay homosexuales, sino floritos o sebosos andarines, y no hay progresistas, hay chusma progresista. Son la grasa de las gallinejas, la manteca del chorizo, el aceite recalentado de la churrería», relata Izquierdo. Son sus obesiones cuestiones como el 11-M, la ampliación de los derechos civiles y todo aquello que huela a un mínimo progreso. Sus almas solo descansarán cuando gane el PP y se erradique de la faz del terráqueo mundo todos los males que les atormentan. ¿O no?