Un relato

Lluvia
Lluvia

Si «en el principio era el verbo y el verbo era Dios», debe de querer decir que la fuente de todo está en un relato, real o imaginado. El poder de las palabras que cambian nuestras vidas, la historia de un hombre que existió, o no, resucitado, o no, hace dos mil años, que transformó la historia del mundo, y al que muchos hoy siguen adorando a través de los relatos bíblicos. La historia de cualquier hombre, con sus sueños realizados y frustraciones por lo que nunca se atreven a realizar. Hay un personaje de la última novela de Paul Auster, Sunset Park, que desea «escribir un ensayo sobre las cosas que no ocurren, las vidas que no se han vivido, las guerras que no se han librado, los mundos en la sombra que corren paralelos al mundo que tomamos por real, lo que no se ha dicho y no se ha hecho, lo que no se recuerda». Frustraciones eternas y frustraciones más terrenales, como ésta: ¿por qué (casi) siempre diluvia en Semana Santa?, ¿es el dios de los cristianos el dios de la lluvia? Este sí que es un misterio por resolver.

Mundos plásticos

Plastilina
Plastilina

En el colegio público de esta Comunidad de Madrid gobernada por la derecha-derecha al que va mi hija hay niñ@s que dan religión y otros que no. A muchos nos sigue pareciendo extraño que un colegio público sostenido con fondos aportados por creyentes y no creyentes tenga seguir albergando clases de religión (religión católica, claro; esto en un colegio en el que hay críos procedentes de familias de credos diversos), pero ese es otro debate. El caso es que, cuando toca clase de religión, los que no están apuntados a esa sesión de adoctrinamiento (mi hija entre ellos), tienen que salir de su aula habitual e irse a un despacho. Mientras dura la clase de religión, mi hija y sus amigos leen cuentos, mientras quizá en su clase están leyendo otros cuentos sobre la creación del hombre. El otro día, mi hija me confesó que, durante ese tiempo, había estado modelando algunos seres en plastilina, una peonza y una trompeta en concreto, mientras tal vez en su clase les estuvieran contando que Dios modeló a Adán con barro para insuflarle vida después. Todo son ficciones.

Conceptos inabarcables

Conceptos
Conceptos

«Mi hija pequeña, doctora, me recriminó en la cena de anoche que en el supermercado me habían vendido unos filetes demasiado grandes, que no entraban en el plato. Me dejó preocupado, porque para alimentarme y alimentarnos siempre tiendo a comprar cosas que entran en los platos que tenemos en casa y que quepan en la boca (una vez troceadas). Pero lo de estos filetes… ¿marcará una tendencia? ¿Empezaré a tragar, o me estaré tragando ya desde hace un tiempo y sin que me haya percatado, cosas demasiado grandes para mi boca y, sobre todo, para mi mente? ¿Estaré comulgando con ruedas de molino sin saberlo? En el mercado, doctora, hay conceptos que los veo tan inabarcables que nunca los he podido comprar: el concepto de dios, por ejemplo, no hay plato que lo pueda contener. Vale, siempre puedo cambiar de platos, pero a estas alturas de la película ya no puedo cambiar de mente…»