OFF=libertad

OFF
Desconexión

Un hermoso chorro de aceite de oliva virgen va empapando toda la tierna miga del mollete. Todavía chorreando, una capa de azúcar se desparrama generosa sobre el pan recién tostado, penetrando la jugosa masa. El aroma del café emana de la cocina con su embrujo para la pituitaria. Las naranjas expanden todo su olor y su sabor. El desayuno queda dispuesto sobre la bandeja. Ojeo a los titulares de prensa que salen de la pantalla, pero sólo un rato. Luego hay que desconectar. Es una jornada libre, en la que uno ejerce uno de los mayores gestos de libertad de estos tiempos modernos: agarrar todos los cacharros inalámbricos que, a la vez que nos liberan, nos atan a los respectivos trabajos, para dejarlos fuera de juego. Que sueñen con unos y ceros, que los humanos nos vamos a la calle a pasar el rato y a tomar el fresco, sin interferencias electrónicas. OFF=libertad; derecho a desconectar. ¿Se incluirá alguna vez esta cuestión en la Declaración de Derechos Humanos?

Lecturas de domingo

Periódico
Periódico

«Mi mujer empieza el periódico por detrás, como si fuera un libro árabe. Sí, lo abre por la contraportada, se remonta por las secciones de cultura, sociedad… y cuando llega a la parte de política lo deja sobre la mesa. Yo lo hago justo al revés: empiezo por la portada, me detengo en política, y conforme me aproximo a otros territorios lo dejo sobre la mesa. Los contrarios se atraen, ya sabe, doctor. El caso es que he intentado emularla, e incluso he llevado mi devoción por ella a leer la sección que más me gusta, la de política, al revés, de derecha a izquierda, por ver si encuentro algún mensaje secreto (como en tiempos se hacía con los discos de los Beatles) que pueda descifrar para hacerme famoso. Pero lo único que consigo, especialmente cuando leo las últimas «declaraciones» e insinuaciones del Partido Popular sobre inmigración, es agarrar un tremendo dolor de cabeza. Se me calienta mucho el cráneo de constatar cómo la derecha vuelve a hacer un uso partidista de este asunto tan delicado para arrebañar unos votos. ¿Es grave, doctor? No, no lo mío; lo de Mariano Rajoy.»