Chismorreo universal

Red
Red

«Verá, doctora, pero es que tengo mucha preocupación por el futuro de un ente llamado opinión pública. La opinión pública la conformaban antes los medios de comunicación que se regían por unas mínimas reglas (con desigual respeto, todo hay que decirlo). Este negociado ha dado un vuelco desde anteayer con la invención de las redes sociales. Ahora cualquier persona emite, genera y produce un mensaje, y cualquier cosa se puede divulgar como la yesca y prender como una llama en un prado reseco de agosto. Yo hice una prueba el otro día: difundí un bulo en una de las redes más populares, y al instante el bulo comenzó a crecer como una bola de nieve. Una conversación de bar, una ocurrencia, puede entronizarse ahora como trending topic y dominar el escenario.El riesgo es que, con esta facilidad, la conversación global se puede convertir, ¡ay!, en pasto de gentes hábiles y/o manipuladoras que manejen a otras gentes, ¡ay!, manipulables. Creo en las nuevas tecnologías, pero me preocupa que, en este campo que nos ocupa, una opinión pública seria, fundamentada y rigurosa se pueda ver sustituida por el chismorreo universal sin contrastes ni matices.»

Será de ellos

Televisión
Televisión

«Antes, doctora, solíamos decir, cuando la tele no se veía bien o la radio veía alterada su emisión, «será de ellos», en referencia a que el problema no estaba en el cacharro en sí, sino en la emisión de original, en ellos, en la emisora, en circunstancias exógenas ajenas por completo al aparato y a nuestro salón de estar. Las gentes que vamos teniendo una edad incluso lo seguimos diciendo a estas alturas: «Será de ellos». Se llegaba a esa conclusión tras examinar el aparato, darle unos manotazos y comprobar, con este simple procedimiento científico, que la tele o la radio funcionaban correctamente, con lo que el problema estaba en «ellos», en el origen de la señal audiovisual. A veces en la vida siempre pensamos que las averías son también cosa de ellos, de entes alejados e inasibles, como si no tuviéramos responsabilidad alguna sobre nuestro día a día cotidiano. Y hay cosas que sí, doctora, que son de ellos, que son averías causadas desde fuera, por otros, por ellos, pero otras muchas veces la reparación de lo que hay está al alcance de nuestras manos.»

Colesteroles

Tocino
Tocino

«Doctora, doctora, ¿se acuerda de mí? Soy un viejo conocido, Cleofás Cista. Vengo a darme un garbeo por su consulta, después de tanto tiempo, porque tengo el colesterol disparado y disparatado. En mi caso son tres los tipos de colesteroles de mi cuerpo: tengo el bueno, el malo y el fascistoide. Este último está por las nubes en mi organismo, porque no para de recibir nutrientes en forma de tertulias e informaciones de las cada vez más numerosas radios y teles de ultraderecha y de la prensa revenida. Todo yo huelo a tocino y lo bueno es que no paran de aparecer medios cavernarios: nuestro espacio ideológico es interminable, en una nada casual casualidad. Así que vengo para que me pueda poner algún tratamiento para poder seguir comiendo de tó lo rancio, que es lo que me gusta. ¡Gracias!»