Conceptos inabarcables

Conceptos
Conceptos

«Mi hija pequeña, doctora, me recriminó en la cena de anoche que en el supermercado me habían vendido unos filetes demasiado grandes, que no entraban en el plato. Me dejó preocupado, porque para alimentarme y alimentarnos siempre tiendo a comprar cosas que entran en los platos que tenemos en casa y que quepan en la boca (una vez troceadas). Pero lo de estos filetes… ¿marcará una tendencia? ¿Empezaré a tragar, o me estaré tragando ya desde hace un tiempo y sin que me haya percatado, cosas demasiado grandes para mi boca y, sobre todo, para mi mente? ¿Estaré comulgando con ruedas de molino sin saberlo? En el mercado, doctora, hay conceptos que los veo tan inabarcables que nunca los he podido comprar: el concepto de dios, por ejemplo, no hay plato que lo pueda contener. Vale, siempre puedo cambiar de platos, pero a estas alturas de la película ya no puedo cambiar de mente…»

Kleenex Generation

Rubén Blades
Rubén Blades

«No salgo de la consulta, doctora, y me va a tener que hacer usted una habitación junto a su despacho, para estos cada vez más frecuentes encuentros. Hay una cosa que me atormenta. Vivimos en una sociedad tan llena de envoltorios que no es de extrañar la cantidad de residuos que generamos. Todo es plástico y más plástico, como cantaba Rubén Blades en aquella canción tan pegadiza de fondo y de forma. Que te compras unas magdalenas, pues vienen cada una envuelta en plástico. Que te molan los plátanos de Canarias, pues toma plástico y bandeja. Todo para tirarlo todo en cuanto se consume. Plástico y más plástico. Todo de usar y tirar. Todo desechable. Kleenex Generation. Lo peor son las gentes que convierten en plástico los afectos y también los usan y los tiran; esos son los seres más despreciables, mucho más despreciables que el plástico que lo envuelve todo y que tarda tanto tiempo en reciclarse. ¿Cómo podíamos vivir antes sin él? Temo, doctora, que una buena mañana salga del portal y me recubra una capa de plástico: ¡vivan la asepsia y la profilaxis!»

Cóctel de realidades

Algo
Algo

«Doctora querida. Si la realidad analógica, que es en la que creo haber vivido durante buena parte de mi modesta existencia, ya me parecía tan embrollada en muchas ocasiones, ahora el cacao mental se multiplica con las nuevas realidades digitales. La ebullición que solía dispararse en mi mente simplemente por la exposición al mundo analógico sube de grados y de temperatura con estos flamantes mundos virtuales que me/nos desbordan por doquier.
Es todo tan inabarcable, tan inasible, tan incomprensible, tan ingobernable. Estamos en medio de una revolución para la que no tenemos respuestas, y por la cara que me pone, doctora, sé que usted tampoco las tiene. Morimos más ignorantes de lo que nacemos…»