Miedito dan

¡Ya están aquí..!
¡Ya están aquí..!

Al nuevo Gobierno Pop con el que hemos sido agraciados los votantes y los no votantes (ahí estoy yo) del Advenimiento Marianil le veo falto de humor, salvo que pretendan pasarlo bien a costa de los demás. Oh, cielos, ¿no les parece que son tod@s demasiado serios y estirados, con rostros que no despiertan la sonrisa, sino más bien cierto rictus de espanto? Quizá tenga yo los cristales de las gafas sucios (y eso que no uso), pero es que los veo emborronados y con bultos raros bajo los trajes (las tijeras de podar que guardan bajo el gabán). Que sí, que la situación es complicada, mas, ¿no podían haberse grabado todos juntos cantando unos villancicos? Igual estos días se relajan con la lombarda, el turrón y las peladillas, porque, a primera vista, dan un poco de repelús, y eso que no han sacado la motosierra todavía (no han tenido tiempo; la están engrasando). Al Ejecutivo conservador de Mariano I hay que desearle de entrada, más allá de las profundas diferencias ideológicas, que le vaya razonablemente bien, porque ahora son los que están en el puente de mando de las españas. Vienen unos días de relajo; ya llegarán los tiempos de criticarles (en breve), en cuanto comiencen a sacudirse la caspa de las solapas y empiecen las rebajas (anticipadas). Pero, oigan, qué poco sexys son, sí.

PD.- Ah, y los madrileñ@s no votantes de la Era Pop tenemos premio doble con el gordo navideño: Ana Botella, alcaldesa a partir del martes 27 (podían nombrarla el 28, por aquello de las inocentadas). ¡Viva la modernidad!

Esté usted tranquilo

Espanto
Espanto

Extrañas voces agitan el fondo de la tierra en ese no menos singular paraje llamado Valle de los Caídos. «¡De aquí no me saca ni dios!» y «¡Ni dios me sacó de España durante un cuarenta años, no me van a sacar ustedes!» son algunos de los alaridos registrados en las psicofonías grabadas por los monjes del convento. Todo, parece ser, por la recomendación de la comisión de expertos designada por el Gobierno para el Valle de los Caídos, que propone propone en su informe que los restos de Francisco Franco salgan de la Basílica para que sean enterrados donde decida la familia del dictador. Los despojos pueden estar tranquilos y dejar de chillar, porque la comisión supedita esta decisión a que el (próximo) Gobierno alcance un consenso parlamentario amplio, así como la autorización de la Iglesia al ser la autoridad competente en un lugar de culto. Y está claro que en la nueva Era Pop ni al PP, ni a la jerarquía eclesial este asunto les va a obligar lo más mínimo, así que siga usted durmiendo el sueño de los (in)justos.

Polvorones

Polvorones
Polvorones

La tradición y la costumbre no escritas en la piel de toro establecen que un polvorón, antes de llevárselo a la boca, debe ser estrujado, amasado y aplastado a conveniencia, con el envoltorio de papelillo puesto, para que luego no se desparrame y se desmigaje cuando se le quita el papel y la ingesta sea más cómoda. En esto la sociedad española, tan dada a tener cincuenta opiniones por cabeza y por minuto, cambiantes y contradictorias las unas con las otras, no admite discrepancias. El buen polvorón hay que trabajárselo previamente para que la experiencia sea completa. Nadie sabe dónde está Mr. Depende, que sigue sin emitir señales una semana después de su resonante victoria, pero posiblemente esté recibiendo instrucciones de allende los Pirineos, de Germania o más allá, para ir preparando la masa polvoronosa poco edulcorada, amarga más bien, que los españoles y las españolas vamos a empezar a engullir en breve y sin compasión. Va a ser una receta que pasará a los anales gastronómicos. Y sin masaje previo, que no hay que malgastar esfuerzos.