No están a su altura

Public school
Public school

Mi niña se despertará hoy con más sueño que de costumbre, porque tendrá que ver amanecer antes después del largo verano. Regresa a las aulas llena de ilusiones y ansia de aprender y de encontrarse de nuevo con sus amigos y sus amigas. Vuelve a clase con toda la fuerza que encierra su cuerpecillo, pero no tendrá todo el apoyo de la administración a su altura, ni a la altura y el respeto que se merecen ella y sus compañer@s. El Gobierno del PP ha decretado que haya menos becas, menos profesores, menos respaldo oficial a la enseñanza pública, algo que debería avergonzar a nuestros gobernantes, que no velan por la igualdad, porque no les interesa, mientras siguen inyectando dinero a los colegios privados. El déficit y la grave situación del país es la excusa y la coartada perfecta que han hallado los conservadores para meter la tijera a la enseñanza pública, en la que no ven un negocio. Mientras tanto, mi hija y sus amigos seguirán creciendo y se convertirán en los mejores baluartes de lo público y, quién sabe, quizá alguno o alguna llegue a ser gobernante algún día, y vele (si es que en ese momento sigue existiendo el Estado del Bienestar tal como lo hemos conocido) porque la escuela pública esté a la altura que se merecen estos pequeños cuerpecillos llenos de energía, de ilusión y de ansia por aprender.

Bocados de realidad

Mordisco
Mordisco

La realidad va pegando dentelladas en este casi otoño tan triste y no parece que nadie le pueda calzar un bozal. La prima de riesgo se dispara, la bolsa se hunde, Mariano amaga, el PP va engrasando la motosierra. Con el pretexto de reducir el déficit como sea (aunque ello aboque a una nueva recesión de la que advierten los especialistas), la doctrina neocon de reducir el papel de lo público a la mínima expresión, podando el gasto social, y que cada quien se las apañe como pueda, va enseñando los dientes en diferententes comunidades, excitándose cada vez más mientras se imagina el Advenimiento Marianil (¡Dios no lo quiera!). En Madrid la enseñanza pública está en serio peligro de exclusión; el ascensor social que representa este sistema educativo comienza a chirriar. La artífice del progresivo desmantelamiento de la escuela pública tiene un nombre (esperanzaguirre) y dos apellidos (partido popular), y, por cierto, recibió un voto mayoritario de la sociedad madrileña (ahora es tarde para lamentarse). Quienes creemos que la política debe ejercer un poder transformador al servicio del progreso estamos, más bien, de luto, con la ropa hecha jirones. Seguirá.