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Constitución del 78
Constitución del 78

Un joven, una joven, de 33 años de hoy en España posiblemente no atraviese el mejor de sus momentos. Quizá este en paro, sin demasiados visos de encontrar pronto un trabajo. Quizá esté trabajando con un sueldo miserable. Quizá desempeñe una función muy por debajo de sus posibilidades y de la formación que ha recibido. Quizá tenga miedo por el futuro y no haya conocido tampoco nunca un pasado demasiado boyante. Quizá no encuentre nunca casa, y lo de los hijos, si es que los desea, parecerá una quimera lejana. Quizá esté pensando en emigrar. Y mirará a su alrededor y se encontrará a sus amigos y colegas en parecidas situaciones, y a su pareja, si la tiene, estará poco más o menos. La Constitución, que hoy cumple también 33 años, debería dar respuesta a esas situaciones, pero, ¿lo hace?

Where’s Mr. Depende?

Rajoy
Rajoy

Desde que ganó las elecciones, Mr. Depende está desaparecido. La prensa internacional, los mercados, la prima de riesgo, los españoles y españolas se preguntan cuáles son sus ideas, sus planes, sus propuestas. Sus vecinos de bloque también demandan saber si seguirá viviendo en la lujosa Aravaca o si se mudará a La Moncloa. Pero Mr. Depende, motejado así porque la solidez de sus argumentos varía según la cambiante situación, no suelta prenda. El lunes reunió a la dirección de su partido, pero, como de costumbre, no dio la rueda de prensa posterior, para sorpresa de los numerosos corresponsales extranjeros desplazados a la sede conservadora de Génova, no fuera a ser que tuviera que contestar a preguntas incómodas. Porque a Mr. Depende no le gusta someterse al escrutinio de los medios. Y así resultó que compareció su lugarteniente De Cospedal, que parecía dirigirse a los periodistas en tercera persona, como la exégeta sacerdotisa que interpreta la voluntad del nuevo dios: «El presidente Rajoy quiere… El presidente Rajoy dice…». El domingo por la noche, el servicio de prensa del PP tituló la declaración que Rajoy leyó en la victoriosa noche electoral que abre la nueva Era Pop con un pomposo «Mensaje a la Nación». En suma, que el nuevo Ejecutivo popular promete combinar grandes dosis de humor, y de drama, claro. Tragicomedia, vaya.

Nubarrones

Nubes de lluvia
Nubes de lluvia

Ganó la derecha conservadora española, poniendo al frente de la gestión contra la crisis a los herederos de las políticas que están en el origen de este embrollo. Al nuevo Gobierno, que deberá ser el de todos los españoles, incluidos los millones que no les hemos votado, hay que exigirle que se conduzca con mesura. Porque si el poder es una sustancia que siempre puede emborrachar, el poder ejercido a través de una mayoría absolutísima corre el riesgo de ser un potente alucinógeno. Y una vez que caiga el velo de las medidas que Rajoy no ha querido descorrer en la campaña, habrá que comprobar su impacto y el precio social que entrañarán, porque sería absolutamente injusto que la crisis económica deviniera en una crisis social. Enfrente tendrá una oposición socialista que sin duda ejercerá su papel con responsabilidad, justo la que no han tenido los conservadores en todos estos años. Al PSOE le aguarda ahora la tarea de reformular sus políticas en un congreso y de consolidar su alternativa socialdemócrata frente al poder neoconservador existente. Aún recuerdo primera la victoria socialista de 2004, un olor a primavera a pesar de caer en marzo. Esta victoria conservadora, en el crudo otoño, para mí, solo huele a frío y a humedad; desde mi ventana solo atisbo nubarrones.