Poblados espectrales

Ladrillos
Ladrillos

Hay grandes extensiones de terreno en los paisajes españoles arruinadas por el ladrillo. Espacios enormes repletos de edificaciones a medio terminar y que posiblemente nunca llegarán a albergar a nadie. Promociones urbanísticas gigantescas de casas vacías, varadas como cáscaras de nuez en medio de páramos inhóspitos. Adosados levantados en los tiempos del frenesí urbanístico, edificados a un ritmo muy superior al de la demanda real. Eran los tiempos de la burbuja que comenzó a crecer aproximadamente en 1996, cuando los precios empezaron a ponerse por las nubes y aquí se seguía vendiendo todo a precios desorbitados, con la premisa de que «la vivienda nunca va a bajar de precio» y el sustrato sociológico del culto al ladrillo tan extendido en la piel de toro. Las familias se endeudaron hasta límites intolerables para pagar casas cuyo precio no era real, y los bancos se endeudaron para prestar dinero a todo tren y la burbuja se siguió inflando hasta que reventó y nos devolvió a la más cruda de las realidades. Me vienen a la cabeza imágenes de la costa sur de Lanzarote, en la que hay muchas promociones urbanísticas abandonadas, y de caminar a través de ellas atravesando poblados espectrales, sintiendo mucho frío a pesar de que fuera julio cuando anduve allí.

Folio en blanco

Máquina
Máquina

Este país está a punto de introducir un folio en blanco en la máquina de escribir de su historia para los cuatro próximos años. Atrás quedan otros cuatro años, muchos folios llenos de letras, de aciertos y de errores, como en cualquier empresa humana. Pero pasa a la historia una legislatura marcada sobre todo por los meneos que una crisis global económica y financiera sin precedentes ha propinado a la máquina de escribir de España, torciendo y retorciendo los renglones de nuestras vidas con los efectos devastadores que todos conocemos. Hay quienes creen, creemos, que en los folios de los próximos años debe haber margen para hacer otras políticas, para salvaguardar el Estado del Bienestar desde una óptica socialdemócrata. Y hay otros que creen que los folios hay que recortarlos hasta dejar unos márgenes mínimos, de llegar incluso hacer trizas los papeles en blanco en sus políticas neoconservadoras de sálvese quien pueda. No hay muchas más opciones. Usted elige.

Tibias y peronés

CFK
CFK

Al hilo de la victoria, arrolladora, de Cristina Fernández de Kirchner en la Argentina comenzamos a hablar en la cena mi mujer y yo de la historia de la gran nación austral y de fenómenos como el peronismo y otros ismos de América Latina. Mi hija Estrella (6) zanjó la conversación: «Peronismo, ¿es de tibia y peroné, o no?», preguntó intentando aproximar el confuso mundo de la política al no menos complejo universo de los huesos del cuerpo humano, ahora que en el cole está aprendiendo lo segundo. No supe qué contestarle, porque es verdad que entre ambos ecosistemas puede haber más relaciones de lo que parece a bote pronto. Veamos el cuerpo humano español, ese organigrama mutante tan complicado. En el organismo español, digo, próximo a su gran revisión médica cuatrienal el próximo 20 de noviembre, hay un candidato, Mariano R, cercano a la tibia -que diría mi hija- por su tibieza. Él no quiere hacer nada en esta campaña, quiere ir piano, piano (lo viene haciendo desde siempre). Solo sueña con que un prolongado bostezo entre volutas de humo de puro lleve en volandas sus tibias y tibiezas a las más altas magistraturas monclovitas. Pero sin hacer ruido ni causar alboroto en esta campaña, no vaya a ser que el electorado de izquierdas se movilice y le dé un susto. En suma, que mi niña tiene más razón de lo que parece y, ¡ay!, esperemos que al final no venga el llanto y el crujir de dientes (y de huesos) a manos del Advenimiento Marianil.