Paradoja del merengue

Merengue
Merengue

El parte: casi todo sigue nevado. Resulta que estos días hay alguien por ahí arriba, en los espacios estratosféricos (¿?) sobre la vertical de nuestra dulce patria, que no para de montar claras a punto de nieve, produciendo un merengue colosal que derrama a continuación sobre todos los rincones de España, para satisfacción de niños y niñas, esquiadores y aficionados a la fotografía. Qué paradójico: ¿sabían que uno de los trucos para que el merengue no baje y crezca firme es añadirle un pellizco de sal? Ya ven, en repostería lo salado se une a lo dulce para que el merengue no desaparezca. Y en cambio aquí abajo, en las calles de nuestras ciudades, los operarios no cesan de esparcir sal para evitar que la nieve, o el merengue éste celestial, se agarre al pavimento. Una pregunta final: en el Reino Unido, con la que les está cayendo, ¿habrán llegado a recurrir a los almacenes de la ilustre sal Maldon para evitar el merengue on the road? Qué raro es todo.

El sueño de Andrés Laguna

Andrés Laguna
Andrés Laguna

Qué casualidades. España ingresó en la entonces denominada CEE (precursora de la actual Unión Europea) en 1986. Fue el mismo año en el que un grupo sueco de rock llamado Europe (quién no se acuerda de las permanentes de sus componentes) cosechó un gran éxito mundial -España incluida-, con una pegadiza canción que estaba hasta en la sopa, The final countdown. Para España, aquel año significó también el final de la cuenta atrás para entrar en una UE que ha impulsado nuestro bienestar, y que ahora nos toca presidir durante este primer semestre del nuevo año. En 1986, España puso su reloj en hora con una Europa cuya identidad glosaron figuras de nuestra historia como el humanista Andrés Laguna, un médico segoviano de origen judío que en un lejano discurso del siglo XVI abogó, según sus conocedores, por una idea moderna de civilización europea opuesta a la barbarie. ¿Qué pensaría hoy Laguna ante una UE que se ha convertido en el mayor espacio de desarrollo humano del mundo? Posiblemente constataría que, con todas sus imperfecciones, se cumplió su sueño.