Mundos plásticos

Plastilina
Plastilina

En el colegio público de esta Comunidad de Madrid gobernada por la derecha-derecha al que va mi hija hay niñ@s que dan religión y otros que no. A muchos nos sigue pareciendo extraño que un colegio público sostenido con fondos aportados por creyentes y no creyentes tenga seguir albergando clases de religión (religión católica, claro; esto en un colegio en el que hay críos procedentes de familias de credos diversos), pero ese es otro debate. El caso es que, cuando toca clase de religión, los que no están apuntados a esa sesión de adoctrinamiento (mi hija entre ellos), tienen que salir de su aula habitual e irse a un despacho. Mientras dura la clase de religión, mi hija y sus amigos leen cuentos, mientras quizá en su clase están leyendo otros cuentos sobre la creación del hombre. El otro día, mi hija me confesó que, durante ese tiempo, había estado modelando algunos seres en plastilina, una peonza y una trompeta en concreto, mientras tal vez en su clase les estuvieran contando que Dios modeló a Adán con barro para insuflarle vida después. Todo son ficciones.

Primarias socialistas 2.0

Twitter
Twitter

Lo han destacado varios comentaristas avezados y diversos medios de comunicación desde la noche de este domingo (pero tampoco muchos): las elecciones primarias del Partido Socialista de Madrid han vuelto a demostrar el poder creciente de las redes 2.0, que se puso de manifiesto en el proceso de recuento de los apoyos recibidos por Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. Numerosos twitteros apostados en las agrupaciones socialistas madrileñas fueron volcando datos in situ sobre el avance del recuento de votos, a toda velocidad, hasta dar con el resultado final, sorprendiendo por su rapidez a propios y extraños. La propia Trinidad Jiménez felicitó al vencedor, Tomás Gómez, a través de esta red de microblogging, que agrupó centenares de comentarios a través del hashtag #primarias (¿se llama, así, no @carloshidalgo?; yo es que soy neófito, ya sabes). Ojalá que el 22 de mayo de 2011, fecha de las próximas elecciones autonómicas, también se pueda anunciar la victoria del socialista Tomás Gómez en la Comunidad de Madrid a través de Twitter. ¿Tiene Esperanza Aguirre perfil en esta red? Yo no voy a tomar ni la molestia de buscarlo, pero que se lo vaya haciendo si no lo tiene, porque los tiempos están cambiando. Además, Twitter le viene bien a la política de la presidenta conservadora madrileña, por la tendencia de Aguirre a reducir a la mínima expresión los servicios públicos madrileños: microeducaciónpública, microsanidadpública, microetc…

Avería, Keynes… ¿Esperanza?

Bruja Avería
Bruja Avería

No es probable, por edad y mentalidad, que Esperanza Aguirre conozca el mantra que la entrañable Bruja Avería soltaba cada dos por tres cuando hacía una trastada en la mítica serie televisiva de los adolescentes de los 80, La Bola de Cristal: «Pero qué mala, pero qué mala soy», se ufanaba el personaje del programa creado por la realizadora Lolo Rico. Pero sin duda que en la práctica lo aplica. En su discurso sobre el Estado de la Comunidad en la Asamblea de Madrid, cargó contra el Gobierno en la actual coyuntura de crisis económica -qué raro- y volvió a pasar por encima del papel que las políticas ultraliberales que ella defiende tuvieron en el desencadenamiento de la crisis global. Lo curioso es que su discurso coincidió en el tiempo con el segundo aniversario del desplome de la corporación Lehman Bros., que tuvo tanto que ver con la génesis del colapso global tan relacionado con los neocon como ella. ¿Algo que decir al respecto? Nada, por supuesto. Ella insistió en que «no hay más remedio que aplicar las políticas liberales, que son las que han demostrado su eficacia para sacar de la crisis» ante las del Gobierno » que llevan al despilfarro» y son propias de los que «siguen creyendo en las falacias keynesianas». ¿Falacias keynesianas? ¿Cómo se puede cargar con tanta soberbia contra uno de los grandes economistas de la historia, cuya teoría es clave en la construcción de los estados occidentales? «Pero qué mala, pero qué mala soy». ¿Y los problemas de la Comunidad? Inexistentes. ¿El estado de los servicios públicos? No se sabe. ¿El caso Gürtel? A mí, plim. ¡Ah!, por cierto, que se le empieza a ver el plumero en su estrategia de comunicación: en los momentos o días previos al debate suelta siempre una noticia, que empaña por completo lo que se vaya a abordar en la Asamblea. El año pasado fue el anuncio sobre la autoridad del profesor; éste, la persecución de los liberados sindicales. «Pero qué mala, pero qué mala soy». Habilidad para emular a Avería no le falta, para qué dudarlo.