Dos mil años de mal humor

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Auto de Fe

Cuánta razón tienen los señores esos de negro (suelen ser señores) que parecen llevar dos mil años de mal humor: el aborto debe ser delito. Y me parece que se quedan cortos: a las mujeres que abortan, garrote vil y a la hoguera. Siempre hay tiempo de volver a esa estampa de la Plaza Mayor de Madrid tan bonita en siglos pretéritos, con sus autos de fe, sus capirotes y sus inquisidores. Aquí lo sagrado lo marcan ellos, faltaría más, que para eso tienen el monopolio de la verdad absoluta y de la única moral digna de tal nombre. Al resto, ni agua (bendita), aunque a estas alturas de la historia (estamos en el siglo XXI y en una sociedad laica, señores de negro) seamos mayoría (modestamente, creo, Faktuna) los que pensamos que las únicas leyes verdaderas son las que se dan los hombres y las mujeres -sin religiones que valgan- y que, sobre el asunto que abría este post, lo único sagrado es el cuerpo de la mujer y su sagrado derecho a decidir acerca de su maternidad, cuándo y cómo quiera, y amparada por las leyes.

La piel de toro

Escudo Federación Rusa
Escudo Fed. Rusa

Mucho ha cambiado la piel de toro en los últimos años, ¿sabes, Faktuna? Esta mañana, en una oficina de correos de un barrio al sur de esta gran ciudad de Madrid, una inmigrante enviaba 600 euros, más de veinte mil rublos al cambio, a alguien en otra gran ciudad de la Federación Rusa. Comentaba que nació en 1963, y su edad era similar a la de la funcionaria que le atendía. En el 63 este barrio lo formaban emigrantes españoles de muchos rincones de la piel de toro. Ahora lo forman, además, inmigrantes de toda la aldea global. Donde muchos ven un riesgo, otros preferimos ver un factor de enriquecimiento. ¿Riesgos?: claro, es el mayor desafío que posiblemente tiene por delante nuestra sociedad. Éste es un debate que debe hacerse con la mirada abierta, de forma realista, sí, pero libre de prejuicios también.

Historias desde pequeñ@s

"Historia inventada"
Historia de Faktuna

Mi hija Estrella, de cuatro años, se inventó hace poco su primera historia con introducción, nudo y desenlace, cuyos personajes incluso dibujó en su pizarra. Dijo que era su «historia inventada» y trazó sobre negro, con sus gruesas tizas de colores, los rasgos de los personajes de este cuento, a cuyo protagonista dio el nombre de «Monstruo de la Faktuna». Desde pequeños y pequeñas, como Estrella, tenemos la necesidad de contar, y de que nos cuenten, historias.