¿Contra el apagón?: vida a raudales

Un control de realización de la tele griega
Un control de realización de la tele griega

La troika que esta semana ha apagado o ha ordenado apagar la televisión pública de Grecia se ha cargado de golpe y porrazo un canal público con medio siglo de historia de existencia, dándole al botón off de manera definitiva. Yo me imagino a esos seres troikianos, que solo puede concebir uno de manera siniestra y cruel, apagando hoy la tele, mañana una universidad y pasado un hospital. Todo sale caro y se apaga; el que quiera algo, que se lo pague; además, así de paso evitamos que haya periodistas que cuenten lo que está pasando (lo cual no es baladí). Y así se apagan igualmente vidas y seres. Ha ocurrido en Grecia, pero está ocurriendo también aquí, en esta España golpeada por la recesión austericida que los del norte de Europa están imponiendo al sur, creando una fractura que puede pasar una factura mucho más cara para el futuro de la Unión a no tardar demasiado. Hay que acabar con este austericidio que fulmina existencias y exigir otras políticas, que nos dejen margen para respirar, porque estas recetas únicamente nos siguen sumiendo más y más en el hoyo. Y entre exigencia y exigencia, debemos vivir o intentarlo. Contra tanta grisura, una buena receta para evitar que se vaya la luz es, cómo no, un buen espectáculo teatral, como el que este fin de semana brinda en la sala Kubik Fabrik la compañía Teatro des Clos con su pieza Globe Story, una mágica pieza de cine mudo, de teatro mudo sobre las tablas, que irradia vida a raudales contra el apagón. En Globe Story, un actor y una actriz viven una apasionada historia sin palabras y te trasladan a los tiempos de Buster Keaton, de tantos pioneros del séptimo arte, de un plumazo, sin que se tenga que mover uno del asiento, el mismo asiento desde el que se hartarán de aplaudir cuando caiga el telón. No se la pierdan, que está en cartel hasta este domingo.

Que generen esperanza

Jordi Évole
Jordi Évole

Jordi Évole, El Follonero, es uno de los grandes periodistas de este país. Se ha hecho un hueco imprescindible entre las procelosas aguas televisivas y su programa dominical de La Sexta es todo un escaparante de informaciones que no se ven en otros medios. El pasado domingo dedicó su espacio a hablar de la crisis con especialistas que la explicaron de manera comprensible para el común de los mortales y se fue hasta Grecia para entrevistar a los ciudadanos y ciudadanas que sufren el drama: un reportaje que yo no he visto en otras grandes cadenas, ni en otros grandes medios. Ojalá no llegue nunca aquí lo de Grecia, aunque compartamos génesis: una economía enladrillada, entidades bancarias que concedieron créditos a mansalva, una sociedad viviendo muy por enima de sus posibilidades… Uf, demasiados parecidos como para no echarse a temblar. Y pese a toda la tremebunda situación, el reportaje se cerró con esperanza: con una entrevista a Federico Mayor Zaragoza en la que el exdirector general de la Unesco abogó por otras políticas y por otra manera de salir de la crisis, que no sea el mero recortazo. Mayor Zaragoza evocó el ejemplo de la luchadora por los derechos civiles de Estados Unidos Rosa Parks para cambiar el mundo, pasito a pasito, y nos dijo que también nosotros podemos cambiar el rumbo del autobús de la historia. Un político que no abronca, que no culpa a los demás, que infunde esperanza: eso es lo que hace falta.

Las quitas

Olas
Olas

Las ilusiones forman granden olas sobre el mar de las vidas, que uno contempla calladamente en la distancia, primero con esperanza ante lo que pueda venir; luego con espanto. Rompen en espumas que dejan cuerpos y objetos diversos en la orilla. Cuando baja la marea también se ve la suciedad que arrastra la existencia: maderos rotos de barcos, plásticos con extrañas inscripciones procedentes de otras latitudes, a veces incluso cadáveres, tan frecuentes en esta crisis que ya no llaman la atención. La existencia oscila, ciclotímica, entre las pleamares y las bajamares, mientras las ilusiones se van, por momentos, desvaneciendo. Los líderes europeos acaban de decretar una quita, una rebaja, en la deuda griega, para que el torbellino heleno no engulla a toda la Unión. Pero las quitas de las ilusiones que vamos todos sufriendo en esta crisis global interminable llevan mucho tiempo decretándose, y no parecen tener fin. Al contrario, tienen pinta de ir formando un cada vez más gigantesco tsunami sobre nuestras existencias.