¡Inmersión!

Yellow submarine
Yellow Submarine

No es de extrañar que en la patria de uno de los inventores del submarino, Isaac Peral, haya tantas cosas que no se vean a simple vista. De ellas sólo se advierte una pequeña parte, como ocurre con los icebergs, porque el resto está sumergido. Pasa con la economía, con un porcentaje muy significativo del PIB bajo el agua. Y ocurre también con otros temas, como con la inmigración. La derecha española, siempre presta a mover cualquier espantajo con tal de arañar votos, insinúa más mano dura contra la inmigración, al calor de lo ocurrido en algunos municipios, en donde se niegan a empadronar a inmigrantes irregulares ignorando la normativa legal que obliga a inscribir a todos los residentes, con independencia de su situación legal. Qué desfachatez. A estas buenas gentes de ley y orden no les importa tener extranjeros que cuiden de los niños, atiendan a sus mayores y se encarguen de sus tareas domésticas; ahora, luego, a efectos de derechos, que no se les vea mucho, que vivan sumergidos. Olvidan que todos vivimos en el mismo submarino amarillo, que todos formamos parte de esta piel de toro de España que se ha coloreado en mil tonos durante los últimos años.

La piel de toro

Escudo Federación Rusa
Escudo Fed. Rusa

Mucho ha cambiado la piel de toro en los últimos años, ¿sabes, Faktuna? Esta mañana, en una oficina de correos de un barrio al sur de esta gran ciudad de Madrid, una inmigrante enviaba 600 euros, más de veinte mil rublos al cambio, a alguien en otra gran ciudad de la Federación Rusa. Comentaba que nació en 1963, y su edad era similar a la de la funcionaria que le atendía. En el 63 este barrio lo formaban emigrantes españoles de muchos rincones de la piel de toro. Ahora lo forman, además, inmigrantes de toda la aldea global. Donde muchos ven un riesgo, otros preferimos ver un factor de enriquecimiento. ¿Riesgos?: claro, es el mayor desafío que posiblemente tiene por delante nuestra sociedad. Éste es un debate que debe hacerse con la mirada abierta, de forma realista, sí, pero libre de prejuicios también.