Desencanto invernal

JJ Cale
JJ Cale

«Querida doctora. Me golpea la desazón de la mitad del invierno: no se inquiete; suele pasarme todos los años. Pienso que todo es una farsa, un teatrillo, una ficción. Vivo en una casa que ya no vale lo que pagué por ella. Estaba sobrevalorada, como tantas, y la burbuja me ha estallado en la cara. ¡Viva el ladrillo y vivan todos los adoradores del ladrillo que son legión en esta piel de toro! Hago un trabajo por el que no me pagan lo que creo que deberían pagarme. Vivo en una sociedad en la que medran las gentes sin escrúpulos y se valora a los pelotas y a los mediocres en todos los sentidos. Me horripila este Occidente que hizo oídos sordos y se dio grandes abrazos con los sátrapas de la otra orilla del Mediterráneo, y que ahora se apresura a condenar a esos mismos sátrapas y a alabar las revoluciones populares.  Me miro al espejo, doctora, y lla no xé kién xoy. Please, help me.»

23-F musical

Rosendo
Rosendo

Año de nieves, año de bienes; eso dicen, y eso es de esperar. Como avance de ese porvenir refranero, esta recién comenzada semana nos dejará dos bienes en formas de novedades discográficas. Mañana, martes 23 de febrero, se pone a la venta la última obra de Joan Manuel Serrat, Hijo de la luz y de la sombra, la segunda ocasión en la que el universal cantautor catalán pone música a los versos del poeta Miguel Hernández (1910-1942), del que precisamente se cumple el centenario de su nacimiento. También el mismo día sale al mercado Bajo la corteza, un disco en el que 26 grupos rinden homenaje a una banda legendaria del rock urbano: Leño (1977-1983). Uno de los integrantes de aquel trío, Rosendo Mercado, Rosendo a secas, sigue dando guerra y siendo ejemplo de talento musical y honradez personal. Serrat y Leño: aciertos seguros para un 23-F distinto y musical, un anticipo de la primavera que nos aguarda después de las nieves de este invierno.

Año del Tigre

Año del Tigre
Año del Tigre

Necesitados como estamos de celebrar lo que sea en este triste y crudo invierno de 2010, cualquier excusa es buena para elevar el ánimo y la temperatura de los cuerpos, o al menos para intentarlo. Ya sean los premios Goya, el Carnaval o el Año Nuevo chino (農曆新年), el cuerpo pide animación entre tanta grisura, ante tanto cielo plomizo de un invierno que ha vuelto a ser como los de antes, un horizonte que no termina de aclararse y una actualidad desalentadora. Ya falta menos para la primavera, para el consuelo del calor y el color que nos saque de la nevera y nos sacuda el alma. Y, mientras tanto, podemos consolarnos con los augurios del recién comenzado Año del Tigre, un periodo –según los conocedores del mundo zodiacal chino- que será propicio para la valentía, la fortaleza, los nuevos retos, el movimiento, el cambio, la novedad y la curiosidad. Un signo optimista, vaya, que es lo que hace falta ante tanta falta de luz: que sus rugidos espanten las incertidumbres del triste panorama cotidiano y -entre la jungla- despejen el camino hacia un futuro mejor.