Que se dejen de zurriagazos

Coexist
Coexist

Los Balcanes del siglo XXI llevan muchísimo tiempo desplazados a Oriente Próximo, en donde el sonido de los tambores de guerra no ha dejado de sonar. Ahora vuelve, insistente, con aroma de muerte, en el enésimo choque entre Palestina e Israel, después de los cohetes lanzados por los primeros contra los segundos, y la respuesta de los segundos, con el trasfondo del debate en este mes de la justa pretensión de Palestina de ingresar como estado observador de la ONU, y las próximas elecciones en Israel en 2013, y , y, y… Demasiados decenios ya sin una solución definitiva. Yo defiendo Israel como nación democrática, el país tan vinculado a nuestra Sefarad, que ha alumbrado músicos que a mí me gustan tanto, como David Broza, Yasmin Levy, Mira Awad, Mor Karbasi…; escritores como Amos Oz, David Grossman… Grandes intelectuales que abogan por una nación en paz con su entorno, y que sea respetada por su entorno, por supuesto. Y defiendo también una Palestina democrática y que vele por el desarrollo de la igualdad y la justicia social. Dos estados que coexistan. ¿Por qué es tan difícil? Quizá haga falta una gran alianza de los sectores más moderados de ambos lados, que den la espalda a los extremistas de una y otra parte. Mientras este avispero no se calme, esa zona del mundo seguirá siendo un quebradero de cabeza permanente.

Cabaré sarcástico

Cartel de "Shitz"
Cartel de "Shitz"

Es hermoso que la parte más vistosa de la nueva sede de Casa Sefarad Israel en Madrid sea un frondoso jardín, que da a la parte de atrás del antiguo palacio parte del cual alberga las dependencias de esta institución destinada a tender puentes entre la España actual y la España que se fue hace quinientos años como consecuencia de la expulsión de los judíos. El jardín de esta sede, en pleno Barrio de los Austrias, que los Reyes y el presidente de Israel inauguraron de forma oficial hace apenas un mes, se puso de largo este sábado por la noche con la interpretación, dentro del programa de La Noche de los Teatros, de un anticipo de la obra Shitz, un cabaré sarcástico del autor israelí Hanoch Levin -la primera obra de este dramaturgo que se va a representar en español, gracias a los buenos oficios de Óscar Huéscar Producciones Teatrales-. Los asistentes nos reímos a mandíbula batiente con las irónicas reflexiones que hicieron sobre las tablas los cuatro actores de la función (Lola Dorado, Alfonso Vallejo, Marta Malone y Jimmy Barnatán), acerca de temas universales: el amor, el sexo, la guerra, la muerte… “Perdimos la bella Sión / ¡Perdimos también España, nido de consolación!”, rezan unos antiguos versos sefarditas que me vinieron a la memoria y que vuelven para quedarse y prenderse entre el follaje de este nuevo espacio de la ciudad de Madrid dedicado a la cultura y al diálogo.

Memoria contra el horror

Memoria
Memoria

Se aproxima un año más el 27 de enero, declarado por el Gobierno de España, siguiendo lo acordado en la la Asamblea General de las Naciones Unidas, como Día Oficial de la Memoria del Holocausto y Prevención de los Crímenes contra la Humanidad. Jornada de repudio contra cualquier genocidio y crímenes contra la humanidad que se puedan producir. Jornada también de rechazo a toda negación del holocausto como hecho histórico. El holocausto, o shoah, fue la culminación pavorosa de siglos de persecución contra los judíos, cuya presencia en la Península Ibérica había sido tan importante en nuestra historia. El holocausto promovido por el régimen nazi se llevó por delante la vida de seis millones de judíos, pero represalió con igual crudeza a otras minorías como gitanos, homosexuales o lesbianas. Por muchos de nosotr@s, los españoles de hoy, aunque no lo sepamos, corre sangre de los judíos de ayer: de que no nos olvidemos de este legado se encargan instituciones como Casa Sefarad, que, por cierto, acaba de estrenar unas nuevas instalaciones en plena calle Mayor de Madrid que bien merecen una visita para todos los amantes de la cultura sefardita, que a fuer de ser expulsada de España se convirtió en universal.